fbpx

¿Cómo superar la adicción al móvil?

Volvemos a la carga con un post, en mi opinión, muy interesante: la adicción al móvil. Parece que la cosa va de adicciones, ya que hace poco hablamos de la adicción al azúcar, pero creo que es un tema que ha ganado fuerza en los últimos tiempos.

Hoy te hablaré de los pasos que estoy siguiendo para disminuir el uso del teléfono, para que, si lo crees conveniente, puedas replicarlo. Empecemos con la desintoxicación.

Una adicción muy real

Sin siquiera conocerte, puedo asegurar que, lo primero que haces al levantarte es coger el móvil. Has desarrollado un superpoder: eres capaz de encender y desbloquear tu teléfono incluso antes de darte cuenta de que te has despertado.

Al menos, este era mi caso (y, en menor medida, lo sigue siendo). Mi rutina era salir de la cama, encender el móvil y pegarme un maratón de WhatsApp, Youtube e Instagram. Ahí se iban los primeros 30 o 40 minutos de mi día.

Pero, la cosa no ha hecho más que empezar. Esa media hora larga era la primera del día, llegando a sobrepasar las 4 horas de consumo diario. Sí, como lo has oído: 4 horas pegado al móvil, cada día. Si asignamos 8 o 9 horas al sueño, podríamos decir que disponemos de unas 15 horas al día. Pues bien, 4 de ellas (es decir, el 27% de esas 15 horas), las invertía en redes sociales y demás aplicaciones.

Estamos hablando de más de un cuarto del día. Eso es mucho tiempo. Y, sobre todo, si tenemos en cuenta que ese tiempo se invertía en Instagram, Youtube o cualquier otra red social. Si me dedicase profesionalmente a ello, tendría sentido, pero lo único que hacía era perder el tiempo en cosas que no me aportaban nada.

móvil
¿Qué estará haciendo «The Rock» en este momento? Voy a mirar…

Y no soy el único. La adicción al teléfono móvil tiene nombre, nomofobia, y está catalogada como enfermedad o trastorno para la salud mental. El boom de los teléfonos móviles ha arrasado entre los jóvenes, presentándose en una etapa de cambios como es la adolescencia. La dependencia es real y múltiples estudios la avalan (aunque, no creo que hagan falta estudios para darnos cuenta de ello).

Si no puedes salir de casa sin el teléfono, tienes el impulso de consultarlo cada 5 minutos o lo usas constantemente, aun cuando estás con tus amigos, seguramente sufras dependencia. Aunque, supongo que ya lo sabes. Es de las pocas adicciones que todo el mundo contempla y reconoce, pero no hace nada por cambiar.

Recuerda: si utilizas tu móvil unas 4 horas de media al día, estarás invirtiendo el 27% de tu tiempo (y sí, es demasiado).

¿Por qué deberías desengancharte?

Durante este confinamiento, he sido muy consciente de mi adicción al teléfono, pero, como todo en la vida, no sirve de nada reconocerlo y no ponerle remedio. Así que, dado que era un reto para mí, decidí buscar razones de peso para limitar mi uso del móvil.

Mi tiempo es valioso

Una de las razones que me empujó a desengancharme fue el tiempo. No quiero malgastar horas y horas viendo las stories de otras personas (por muy amigos míos que sean) ni las discusiones por Twitter de si es mejor la sopa de fideos o la de letras.

Mi tiempo, como el de todos, es valioso y pasarme la mañana entera en las redes sociales no me va a aportar gran cosa. Perder un cuarto de mi día en la red no me compensa.

Desconectar para conectar

Otra de las razones fue la conexión con mi entorno. No me malinterpretes, creo que aplicaciones como WhatsApp son geniales para conectar con personas que tienes lejos y a las que no puedes ver en mucho tiempo, pero tiene su lado negativo.

Es paradójico que, en un mundo interconectado, estemos más solos que nunca. Estamos perdiendo el mirarse a los ojos y hablar de tú a tú. Porque, dejémoslo claro, de nada sirve hablar a la vez con 20 personas por WhatsApp, si ese es vuestro único contacto.

Quizá sea yo el raro, pero prefiero un 10 minutos de conversación con una persona de carne y hueso que 2 horas de mensajes cruzados a través de un aparato. Y, lo siento, pero hacer un reportaje de mi día a mis contactos no va conmigo.

Básicamente, quería dejar de estar pendiente de los mensajes en cada momento, para mejorar mis relaciones. Si alguien quiero contarme algo o viceversa, y podemos vernos fácilmente, me parece lógico hacerlo en persona.

Para hablar con alguien que está lejos, el teléfono es perfecto. Pero, si no es así, creo que deberíamos recuperar el cara a cara (manteniendo la distancia de seguridad, no vaya a ser… 😉 ).

No, ahora en serio. El móvil es un inventazo, pero no podemos construir relaciones a través de él (o no exclusivamente). Si nos comunicásemos de verdad, ahorraríamos muchos malentendidos e intentaríamos que el tiempo juntos fuese de calidad. O eso es lo que pienso.

No deja de ser una adicción

La tercera y última razón es que, al fin y al cabo, no deja de ser una dependencia. No quiero vivir pegado al teléfono y tener que llevarlo siempre en el bolsillo.

Me he dado cuenta de que ha llegado un punto en el que no podía controlarlo. Sentía la necesidad de consultar mi móvil cada poco tiempo y no era bueno para mi salud.

Es una gran herramienta, pero tiene que estar a nuestra disposición y no al revés. Como el tío Ben decía: «un gran poder conlleva una gran responsabilidad«.

Tío, #spiderman es trending topi…

¿Cómo supero mi adicción?

Una vez expuestas las razones que me han llevado a limitar mi uso del teléfono, es hora de contarte cómo lo he hecho. Como siempre te digo, mi experiencia tiene que servirte de inspiración, pero debes probar por ti mismo y comprobar qué te funciona mejor.

Te advierto que he tomado medidas drásticas y renunciado a cosas que otros catalogan como necesarias. Está en tus manos decidir hasta dónde quieres llegar.

Borrón y cuenta nueva

La primera medida que tomé fue eliminar todas aquellas aplicaciones que no utilizaba. Te animo a que cojas tu teléfono y analices una por una todas tus aplicaciones. Aquella que no te sea útil a corto o largo plazo, mándala a la papelera.

Este paso es sencillo, porque nos estamos desprendiendo de aplicaciones que teníamos olvidadas en nuestro teléfono. Pero, ahora la cosa se complica: quiero que hagas una segunda revisión y elimines aplicaciones que usas, pero que sabes que solo te hacen perder el tiempo.

Esta segunda medida me costó mucho, pero era necesaria. Eliminé casi todos los juegos y… casi todas las redes sociales. De hecho, solo he dejado WhatsApp y Youtube. Aun así, he de decir que, al menos con Instagram, es algo temporal, ya que no solo la utilizo para cotillear las vidas ajenas.

Sin duda, es la decisión más efectiva para desengancharte del móvil, aunque también la más dolorosa. De hecho, puede que te dé pánico hacerlo, pero, no te preocupes, te aseguro que no se acaba el mundo por dejar las redes sociales un tiempo.

Momento de ordenar

Una vez eliminadas todas aquellas aplicaciones que no necesitamos, vamos a ordenar nuestro teléfono. Esto, nos permitirá no andarnos por las ramas y saber en cada momento dónde están nuestras aplicaciones.

Para facilitarte las cosas, te dejo con mi propia organización:

  • Página principal: pantalla de inicio, que aparece al desbloquear el móvil. En esta página tan solo tengo el reloj, para saber en qué hora vivo.
  • Segunda página: aquí he colocado las aplicaciones que más utilizo: WhatsApp, Youtube (aunque las redes sociales puedes colocarlas en la tercera página, para no verlas continuamente), Headspace, un lector de PDF y ePub, Google, etc. Te aconsejo que no sean más de 8 ó 9 aplicaciones y que valores realmente si son las más importantes para ti (y evita poner juegos en esta sección).
  • Tercera página: esta es la que más trabajo requiere. Aquí tengo, ordenadas por temáticas, todas las aplicaciones del teléfono. Te aconsejo que crees carpetas para apps similares, con el fin de tener todo bien organizado. Por ejemplo, puedes colocar en la carpeta «Google» la app de Gmail, Google Drive, Google Docs y Google Calendar.
  • Cuarta página: es la última página, donde guardo el widget de Google Calendar (que muestra la programación del día) y una lista de tareas por hacer (uso la app SplenDO).

Y, así es como organizo el teléfono. Comentar que, en la parte inferior de cada página, tengo por defecto las aplicaciones de Contactos, Llamada, Google Chrome y Cámara (ya venían con el teléfono).

Suelo ir cambiando de organización, pero esta me gusta y creo que puede servirte. Aun así, no hemos acabado: una vez organizado, queda asentar límites.

Límites y notificaciones

Ya hemos eliminado las aplicaciones que consumían nuestro tiempo y hemos ordenado el móvil. Lo único que queda es fijar los límites que estamos dispuestos a asumir.

Lo primero de todo, son las notificaciones. En este aspecto, he sido bastante radical: he silenciado todas las notificaciones, excepto las de Gmail. A día de hoy, no recibo niguna notificación de WhatsApp, por lo que, si quiero comprobar los mensajes, tengo que entrar en la aplicación.

Es algo que estoy probando y todavía no sé si es lo mejor para mí. Lo que te aconsejo es que silencies todos los contactos y grupos, salvo aquellos que consideres tan importantes que no puedas perderte ningún mensaje (cada teléfono es distinto, por lo que te animo a consultar cómo silenciar ciertos contactos en tu modelo de móvil).

No tengas miedo de no poder contestar al momento a las otras personas. Quizá te parezca egoísta, pero no puedes estar disponible las 24 horas del día. Más vale contestar prestando toda tu atención que estar a 8 conversaciones a la vez. Y, no te preocupes, si es algo realmente importante, la otra persona te llamará.

Esto de desconectar del WhatsApp está bien, pero… ¿Cuánto tiempo más tengo que estar así? Es que me pierdo la discusión del grupo. Seguro que traen stickers nuevos…

Mi recomendación es que solo mantengas activadas las notificaciones de aquellas apps imprescindibles. La notificación debe servir de recordatorio, no de distracción.

Una vez más: «La notificación debe servir de recordatorio, no de distracción


Hablemos ahora de los límites. Los móviles actuales suelen incorporan una función de «control de uso del teléfono». En mi caso, utilizo un Xiaomi, con la función «Bienestar Digital» incorporada.

Esta me permite fijar horarios y límites de tiempo a mis aplicaciones (los llamados «temporizadores»). Tengo activado que, desde que me levanto hasta las 14:30, se bloquee el uso de Youtube y Netflix (aunque esta última apenas la uso). Esto me permite no entrar en un bucle infinito de vídeos nada más levantarme, reduciendo drásticamente mi uso del teléfono.

Un consejo sobre Youtube
Puedes controlar las recomendaciones que te ofrece Youtube, para no perderte en vídeos de cachorros y sacarle todo el provecho a esta red social.

En cuanto a los temporizadores, suelo establecer un máximo de entre 30 y 45 minutos al día en Youtube, WhatsApp o Google, entre otras. Cuando me paso del tiempo fijado, la app se bloquea y, si quiero utilizarla, me veo obligado a desactivar el temporizador. Parece una tontería, pero me sirve para darme cuenta del tiempo que llevo usando el teléfono y que quizá es buena idea dejarlo por hoy.

Últimos consejos

Si has seguido los pasos anteriores, tendrás un móvil a prueba de distracciones. Aun así, más te vale prepararte.

Los primeros días estarás a merced de la dependencia, por muy optimizado que esté tu teléfono. Ahora que no tengo Instagram, me descubro haciendo lo imposible por mantenerme entretenido con el móvil entre las manos. He llegado al punto de entrar en Google para buscar cosas al azar, encadenando noticias, cosa que antes no hacía nunca.

Si es tu caso, no te tortures. Cambiar viejos comportamientos lleva su tiempo, por lo que es normal que sientas la necesidad de utilizar el teléfono constantemente (bueno, realmente no es normal, de ahí que lo estemos intentando remediar; ya me entiendes).

Hace unas dos semanas que decidí cambiar mi rutina por la que te he presentado y, aunque todavía es pronto, noto mejoría. He pasado de más de 4 horas diarias a unas 2 o 2 y media (también ha influido el poder salir de casa, eso hay que tenerlo en cuenta). Aun así, se trata de una carrera de fondo y este no es más que el primer kilómetro.

Conclusiones

El teléfono móvil es uno de los mayores inventos de las últimas décadas. Y, por muy estricto que me ponga en relación a su uso, soy consciente de ello.

Muchos de los cambios que he introducido en el manejo del teléfono pueden tacharse de radicales, y es posible que lo sean. Con este post, mi intención no era influenciarte, tan solo mostrarte lo que voy probando.

Seguramente, a lo largo de las próximas semanas y meses, mis hábitos cambien. Si esto ocurre y veo que la información de la entrada se queda obsoleta, iré actualizándola. Al fin y al cabo, solo son pruebas.

Si crees que pasas demasiado tiempo pegado al móvil, puedes probar los consejos que te he ofrecido. Y, como siempre, estaré encantado de leerte en los comentarios, ya sea contándome tu experiencia o aportando algún consejo distinto. 😉

Si te ha resultado útil, puedes echar un vistazo a este post, del que ya te he hablado al principio:

Espero que te haya gustado y nos leemos pronto.

Un abrazo,

-Javier

Si te ha gustado, compártelo: 😉

Mejorando mi velocidad de lectura

tren veloz

He decidido dedicar este post a un pequeño experimento: mejorar mi lectura rápida. Para ello, me valdré de la aplicación Lectura Rápida, de Green Key Universe, disponible para móvil.

Actualmente, y tal como te comenté en el post «He leído 32 libros en menos de 5 meses», mi velocidad de lectura se ubica entre las 450 y 550 palabras, según el texto. Veremos si, con el paso de los días, hay mejoría.

Sin más que decir, ¡qué empiece el reto!

Día 1

He descargado la aplicación y terminado el primer nivel del curso básico (en total, unas 20 lecciones). De esta forma, he pasado de nivel principiante a aprendiz.

La mecánica de la app es sencilla y se basa en ejercicios básicos de lectura rápida, por lo que, de momento, me está gustando. Veremos que tal mañana.

Día 2

He seguido con el curso básico, quedándome a 45 puntos del tercer nivel (adepto). Se me ha hecho ameno, lo que no quiere decir que sea efectivo a la larga. Veremos…

También, he descubierto una función que hace que esta app merezca la pena: un lector con distintas velocidades. Básicamente, puedes leer cualquiera de los libros que tengas en el móvil, fijando la velocidad de lectura (en palabras por minuto).

Con el fin de probarlo, he leído a una media de 700-750 palabras por minuto un libro que tengo a medias: La magia del orden, de Marie Kondo. La herramienta me ha parecido muy útil y viene bien para entrenar, a la par que avanzas en tus lecturas. Muy satisfecho.

Día 3

He alcanzado el tercer nivel (adepto) y voy camino del cuarto (experto). Noto que voy mejorando en los ejercicios, aunque no tengo claro si eso influirá también en mi velocidad de lectura.

He seguido leyendo, con una velocidad entre las 600 y 700 palabras por minuto, La magia del orden y Ser feliz en Alaska, de Rafael Santandreu. Lo que hecho en falta es la posibilidad de aumentar el tamaño de la letra, pues se me hace un pelín pequeña.

De todas formas, aun es pronto para sacar conclusiones.

Día 4

Sigo en nivel adepto (el tercer nivel), realizando los ejercicios del curso básico. Entre ayer y hoy, he leído un 30% del libro Ser feliz en Alaska, a una velocidad de entre 600 y 700 palabras por minuto.

Día 5

¡Sigo en adepto! Llegar al cuarto nivel está requiriendo más tiempo del que pensaba, pero hay que ir poco a poco. Me desenvuelvo mucho mejor con los ejercicios, eso sí que lo noto.

Día 6 y 7

Actualizo el post tras unos días desconectado. Me he estancado en el nivel 3, creo que hay demasiada diferencia respecto a los otros niveles. Siendo sincero, el que se haga tan difícil me desanima en cierta medida.

Estoy viendo que la app va bien, pero no es lo que buscaba. Aun así, seguiré usando la función del lector con distintas velocidades. De todas formas, creo que voy a optar por aparcar los ejercicios.

Se me plantean 2 opciones: seguir el experimento o dejarlo así. Como no ha habido tiempo para observar resultados, he decidido seguir con el reto, pero a través del Turbo Speed Reader de Ramón Campayo. Quizá no actualice día a día, pero, como poco, quiero seguir otra semana.

Os iré avisando. 😉

He leído 32 libros en menos de 5 meses

libros y puerta

¿Leer mucho es importante? ¿Mejor cantidad o calidad? ¿Cuántos libros debería leer al año? Si has acabado aquí, quizá estas preguntas ronden tu mente.

Desde principios de año hasta hoy, día 17 de mayo, he leído 32 libros. Una media de más de un libro por semana y más de 6 por mes.

Hoy, quiero enseñarte cómo he leído tanto en tan poco tiempo y, lo que es más importante, si es útil o no.

¿Por qué leo tanto?

Leer siempre ha formado parte de mi vida. Desde cómics, pasando por novelas y ensayos, decenas de libros han caído en mis manos.

Lo que empezó como un hobby, se ha convertido en algo mucho más grande. Ahora leo porque me gusta, pero también para aprender. Me parece fascinante saber que, en unas pocas páginas, pueda plasmarse la experiencia de años de vida y estudio.

En apenas unas horas, puedes sumergirte en la mente de grandes genios, personajes ilustres y, en general, personas que han revolucionado los pilares de nuestra sociedad. Los libros son la mejor herramienta para crecer y aprender, y están al alcance de todos.

Siempre me sorprende descubrir que, cuando estoy dándole vueltas a un problema y enfrascado en aprender algo nuevo, existen libros que ya se han adelantado a mí. Lo cierto es que, por muy especiales que nos creamos, otros antes que nosotros han tenido el mismo problema o se han enfrentado a la misma situación.

Y, por suerte, muchas de esas personas han salido adelante, han aprendido y han decidido compartir su experiencia a través de su obra.

“De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”.

Jorge Luis Borges.

Entonces, ¿por qué leo tanto? Leo por gusto. Leo porque me permite viajar, aprender y experimentar cosas nuevas. Pero, por encima de todo, leo para conocerme mejor, conocer mejor a otros e intentar ordenar mi mundo, si es que eso es posible.

Calidad vs cantidad

Vivimos en la era de la información y, como todo, tiene cosas buenas y otras, no tan buenas. Nunca hemos tenido mayor acceso a la información, lo que puede llegar a abrumarnos. Hay tanto por leer y aprender que el camino más sencillo es no hacerlo.

Muchos pueden pensar que leer 32 libros en unos pocos meses es una locura. Y, si estás acostumbrado a no leer ni 1 al año, es normal pensarlo. Y lo entiendo. Si no fuese porque llevo leyendo tanto tiempo, sin duda preferiría pasar el día en Youtube o Instagram, antes que con un libro entre las manos.

hamburguesa con patatas
Elegir entre leer y las redes sociales es como decidir entre una ensalada y una hamburguesa: te conviene lo primero, pero quieres lo segundo…

¿Quiere decir esto que, cuanto más leas, mejor? En mi opinión, no. No creo que haga falta leer un libro por semana para aprovechar lo que la lectura puede ofrecernos. De hecho, más vale leer un libro al año que te haga reflexionar y pensar, que 200 que no te enseñan nada nuevo.

Lee lo que te apetezca, cuando te apetezca y cómo te apetezca. Si estoy leyendo tanto, es porque quiero hacerlo. ¿Que de esos 32 libros me han servido 3? Pues, seguramente. Entre calidad y cantidad, me quedo con lo primero.

En la lectura, la calidad supera la cantidad. Más vale un buen libro que 30 novelas de Crepúsculo (es broma, es broma 😉 ).

¿Cómo puedes leer un 1 libro a la semana (o más)?

Ya hemos hablado un poco de el por qué, así que toca pasar al «cómo he leído tanto en tan poco tiempo.» Y, más importante aún, cómo puedes hacerlo tú también (si es lo que quieres, claro).

Así que, a continuación, mis secretos de súper lector.

El tipo de libro importa

Lo primero de todo es dejar claro el tipo de libros en los que nos enfocaremos. La mayoría de los 32 que he leído pertenecen al género de no-ficción. Es decir, no son novelas.

¿Puedo acabarme en un día una obra de Shakespeare? Sí, puedes hacerlo, pero no creo que sea lo más recomendable. Hay libros para disfrutar y otros para aprender, al menos en mi opinión.

Puedo leer en unas horas un libro sobre marketing, relaciones personales, economía, nutrición o cualquier otra temática de no-ficción, pero, si se trata de una novela, no hay por qué correr tanto. Los primeros me sirven para aprender, por lo que me centro en extraer la información, no en maravillarme de cada párrafo. Los segundos los leo como entretenimiento, por lo que procuro disfrutarlos.

Aun así, una vez que adquieras el hábito de leer y, más importante aun, de la lectura rápida (ahora hablaremos de ello), tu velocidad de lectura será mayor, leas una novela o cualquier otro género.

En resumen: un gran porcentaje de los libros que leo los uso para aprender, lo que me permite ir más rápido. Puede hacerse con novelas, pero, en mi opinión, le quita la magia.

Afianza el hábito

Si quieres leer y leer mucho, necesitas ser constante. Como cualquier otra actividad, leer puede convertirse en un hábito, pero requiere de tu esfuerzo.

El ejercicio que te propongo es sencillo: reserva 10 minutos al día para leer. Diez minutos no son nada, así que el tiempo no puede ser una escusa. Personalmente, tengo el hábito de leer antes de irme a dormir y creo que es un buen momento para que establezcas esos 10 minutos de lectura.

Si crees que 10 minutos es demasiado, puedes empezar con menos. Lo importante es que no falles y seas constante. Elige un buen libro y comprométete; con el paso de los días, te resultará cada vez más fácil.

Otra de las cosas que suelo hacer es dividir la lectura según la temática. Por la mañana, leo sobre temas de no-ficción, dejando la novela de turno para la noche. Y sí, leo varios libros a la vez, de distinta temática, lo que no quiere decir que debas hacer lo mismo. A mí me funciona, pero cada uno es distinto.

Por último, un truco que no te recomiendo por tu integridad física: leer mientras vas andando hacia algún lugar, ya sea el trabajo, el colegio o el supermercado. Sé que suena extraño (lo es, de hecho), pero, hace un tiempo, estaba tan enfrascado en un libro que no podía esperar para leerlo. Me lo descargué en el móvil y lo fui leyendo en mis viajes al instituto.

Telefónica tampoco lo recomienda…

Desde entonces, he seguido haciéndolo. Existe cierto riesgo de chocarte con una farola u otra persona (a mí no me ha pasado… de momento), por lo que pruébalo bajo tu propia responsabilidad. Una opción más segura e igualmente válida es sustituirlo por un audiolibro, así podrás ver por dónde pisas. Para ello, Audible puede serte de gran ayuda.


Lectura rápida

Bien, hemos llegado al apartado que estabas esperando. Afianzar el hábito de la lectura es necesario, pero no suficiente para leer tal cantidad de libros. Si he conseguido acabar 32 libros en tan pocos meses, gran parte del mérito se debe a la lectura rápida.

La lectura rápida es una técnica que permite explotar al máximo nuestra capacidad lectora. En promedio, una persona no habituada a la lectura, lee a una velocidad de entre 150 y 250 palabras por minuto. El objetivo de esta técnica es duplicar (o, incluso, triplicar) esta velocidad.

Vayamos a los hechos: con unas semanas de entrenamiento, pasé de 250 palabras por minuto a 600, es decir, ¡más del doble! Y no, no es magia, tan solo entrenamiento. Quizá no te parezca un gran logro, pero piensa que, al duplicar las palabras leídas por minuto, el tiempo necesario para acabar un libro se reduce a la mitad.

Entrenando tu capacidad lectora, puedes leer un libro en 2 horas (o incluso menos), cuando, antes, tenías que emplear más de 4. Por rizar más el rizo, podrías leer 2 libros en lo que tardabas en leer uno.

A través de la lectura rápida, podrías leer 2 libros en lo que tardas ahora en leer uno.

¿Es para mí la lectura rápida?

Quizá te preguntes si la lectura rápida es lo tuyo. Sé que suena todo a chino, pero no es más que una forma de mejorar nuestras capacidades. La lectura rápida es a leer como las flexiones a los músculos: un entrenamiento.

Piensa esto: nuestro cerebro es capaz de procesar miles de estímulos a la vez pero no puede leer más de una o dos palabras a la vez. Esto no debería ser así, pero, desde niños, nos han enseñado patrones de lectura anticuados, que frenan nuestro potencial.

Necesitas la lectura rápida si:

  • Quieres eliminar esos patrones que te limitan.
  • Quieres leer más rápido, entendiendo lo que lees.
  • Buscas aprender sobre un tema a través de la lectura.
  • Estás estudiando y buscas en la lectura rápida un medio para aprender más y mejor (sobre este tema hablo en profundidad en mi libro, «Súper Estudiante»).

Pasos para dominar la lectura rápida

Podría tirarme horas hablando sobre ello, pero prefiero que lo pruebes por ti mismo. A continuación, te dejaré los recursos que utilicé para duplicar mi velocidad lectora:

  • Lo primero de todo, saber desde dónde partes. Realiza este pequeño test, para conocer cuál es tu velocidad lectora actual.

Tras haber realizado el test, puedes utilizar estos materiales:

  • Curso de lectura rápida de Ramón Campayo: es el que usé yo y me permitió pasar de 250 a 600 palabras por minuto, en apenas 3 semanas. El pack contiene un libro y un CD, con el programa Turbo Speed Reader, desarrollado por Ramón. Te aviso, si te lo tomas en serio y sigues las instrucciones, vas a ver resultados pronto. Requiere constancia y compromiso, pero funciona (e investiga sobre Ramón, vas a flipar).
  • Curso «Lectura Ágil»: uno de los cursos de lectura rápida más populares. No lo he probado personalmente, pero lo ponen muy bien. Es más caro que el de Ramón, pero cuentas con soporte personalizado.

Si quieres mi opinión, apostaría por el de Ramón Campayo. Si de verdad quieres leer más y mejor, necesitas este curso. Aun así, te advierto de que no es para todo el mundo y, lo que me funciona a mí, puede no hacerlo en tu caso. La solución, como te digo siempre, consiste en que pruebes.


Sé que ha sido un post denso, por lo que te recomiendo que le eches otro vistazo.

Ahora, quiero extraer, de esos 32 libros, los 5 que más me han gustado. No siguen ningún orden específico y, si te interesa alguno, puedes obtener más información pinchando en su respectiva imagen.


Top 5 libros (desde enero hasta mayo)

El guerrero a la sombra del cerezo (David B. Gil)

Una obra increíble sobre el Japón de los últimos samurais. Una historia que te atrapa y una forma de cuidar la prosa sublime. Te lo recomiendo.

El guerrero a la sombra del cerezo

Dinero: domina el juego (Tony Robbins)

Si te llaman las inversiones pero no sabes mucho del tema, este libro es para ti. Tony explica conceptos básicos y avanzados en materia de inversiones, pero, lo hace de una forma tan sencilla y clara que no deja indiferente a nadie.

dinero Tony Robbins

El Sendero (Rubén Jiménez Rodríguez)

Un libro para encontrarte. Tiene de todo y, si lo lees, vas a aprender cosas nuevas seguro. Y no, no es otro libro sobre espiritualidad y plenitud. Creo que te puede gustar.

El sendero

Mientras escribo (Stephen King)

Una obra poco conocida de King, pero muy recomendable. A través de su propia autobiografía, King nos da las claves de su éxito, brindando herramientas útiles a futuros escritores.

mientras escribo

No more Mr Nice Guy (Robert A. Glover)

Un libro muy interesante. Tanto, que le dediqué una entrada entera del blog. Puedes consultarla aquí.

No More Mr. Nice Guy

Resumen del post e instrucciones

Pues bien, este ha sido el top 5. Ya no tienes excusa para no leer: tienes 5 libros muy buenos, perfectos para practicar la lectura rápida. A partir de aquí, puedes seguir estos pasos:

  • Lee todos los libros que quieras y disfruta.

Recuerda: ante esta situación de confinamiento, puedes conseguir los libros del top o cualquier otro en Amazon.

Y, si eres estudiante, puedes desbloquear ofertas y servicios de Amazon (entre ellos Prime Reading), de forma gratuita, durante 90 días. Puedes hacerlo registrándote en Amazon Prime Student.

(Si te registras con el link anterior, recibiré una pequeña comisión. Ya sé que casi todas las páginas lo hacen así y posiblemente lo sepas, pero prefiero avisarte 😉 )


Ya sabes que puedes dejarme en los comentarios tus dudas o sugerencias y responderé encantado.

Espero que te haya resultado útil y que nos leamos pronto. Mientras tanto, ¡practica la lectura!

Un abrazo,

-Javier

Si te ha gustado, compártelo: 😉

3 lecciones que me deja el coronavirus

Muchas cosas han cambiado en apenas dos meses. El coronavirus ha hecho tambalear los cimientos de toda la sociedad global, volviéndola frágil y vulnerable.

Durante este confinamiento, ha habido tiempo para todo, incluso para pensar. Estas son las conclusiones que he sacado en claro.

La seguridad es un ideal

13 de marzo de 2020, el último día dentro de la «normalidad». Recuerdo el alboroto y la preocupación que flotaba sobre las cabezas de muchos. Mientras tanto, yo intentaba seguir con mi rutina. Algo no iba bien, pero, ¿quién me iba a decir que, al día siguiente, nuestras vidas cambiarían tanto?

Si alguien dudaba de que la vida era inesperada, estoy seguro de que esta pandemia ha acabado con su recelo. De la noche a la mañana, nos hemos visto encerrados en casa, dejando familia, amigos, trabajo y estudios detrás. Nos ha dado donde más duele: en nuestra libertad y seguridad.

Nunca he sido partidario de seguir el «camino seguro». Ante esta crisis, estudiar esa carrera que tiene salidas aseguradas, trabajar a cambio de un sueldo fijo o (incluso) emprender por tu cuenta, no aseguran nada. Nada es seguro, y eso es lo que nos da miedo.

Sin embargo, podría tener una parte positiva. Ante la falta de seguridad, es momento de arriesgarse. Siempre he pensado que, un mundo donde cada persona explota aquello que le gusta y en lo que es buena sería un mundo mejor. Es una utopía y quizá, un sistema inestable. Pero, no hay duda de que sería un gran momento para ponerlo a prueba.

«Hay seguridad incluso en el corazón del peligro.»

Vincent van Gogh

Me queda mucho para conocerme

Si algo nos ha sobrado es tiempo. Tiempo para pensar, experimentar, echar de menos (y de más), reír, llorar, sufrir y celebrar. Pocas veces hemos estado tan en contacto con nuestras emociones y eso deja huella.

Vivimos en piloto automático, pero hemos tenido que parar. Asusta, porque no estamos acostumbrados. Reflexionar y valorar nuestra vida nos aterra, porque tememos encontrar respuestas desagradables. No estamos acostumbrados a ser conscientes del rumbo de nuestro camino.

No hay relación más difícil y real que la que llevamos con nosotros mismos. Da que pensar que, gracias a un virus, nos replanteemos todo aquello que sostiene nuestro día a día. Es triste que tengamos que llegar a este punto para prestarnos atención.

Personalmente, me ha resultado complicado. Nunca he tenido miedo a estar solo y enfrentar mis pensamientos, pero todo tiene un límite. En mayor o menor medida, estos momentos dejarán una huella imborrable en todos nosotros. Y, está en manos de cada uno que esa huella represente un cambio o una sentencia.

«No es hasta que estamos perdidos que comenzamos a comprendernos a nosotros mismos.»

Henry David Thoreau

Crecemos en la adversidad

Más que enseñarme una nueva lección, este tiempo me la ha reafirmado. Estamos hechos para aprender y sobrevivir y, para ello, no hay mejor aliado que la adversidad.

Disfrutamos lo bueno, pero es lo malo lo que nos hace crecer. Cuando nos enfrentamos cara a cara con los momentos difíciles, tenemos la posibilidad de salir reforzados. Nadie ha conseguido lo que buscaba sin esfuerzo.

Los malos momentos han estado, están y estarán allí siempre, y es bueno saberlo. De lo contrario, nada tendría sentido. El Covid ha supuesto un duro golpe, uno de esos «grandes malos momentos». Y, exactamente por esa razón, es capaz de provocar cambios igual de grandes.

Al fin y al cabo, la cosa va de sobreponerse. Con la que está cayendo, tampoco tengo ni tenía muchas ganas de escribir. Pero, de no haber sido por la cuarentena, este blog no existiría. Y eso, en mi opinión, es aprovechar lo malo para sacar cosas buenas. Es difícil, pero, poco a poco, vamos saliendo de esta.

«Los golpes de la adversidad son muy amargos, pero nunca estériles.»

Joseph E. Renan

Continuamos

Con esto, tan solo pretendía compartir mis pensamientos. Cada uno lo vive de forma distinta y, me encantaría conocer tus propias conclusiones. Ya sabes que puedes dejarlas en los comentarios o mandarme un correo. 😉

Esta vez no hay chistes malos ni nada que se le parezca; es un post más serio. Este virus nos ha j***do, pero no podemos bajar los brazos. Vamos mejorando, pero hay que seguir siendo responsables.

han solo meme
(Bueno, una broma se acepta. Por compensar.)

Antes de irte, me apetecía dejarte un audio que refleja el mensaje que intento transmitir. Está sacado de un vídeo de Secretos de la Vida, un canal sobre el que ya he hablado en otras ocasiones. Estos vídeo «motivacionales» nunca me han convencido, pero este tiene algo que me atrapa (quizá porque tiene a Dragon Ball como parte de música de fondo, por muy friki que pueda sonar).

El caso es que me gusta y te lo comparto. Prefiero dejarte el audio para que no te despistes con el vídeo, pero puedes echarle un vistazo pinchando aquí.

Ya queda menos. Un abrazo y nos vemos pronto. 😉

-Javier

Si te ha gustado, compártelo: 😉

Mi adicción al azúcar

cucharas con azúcar

El azúcar es un enemigo silencioso. Nos rodea y está presente en la totalidad de nuestro día a día. Pero, ¿es tan inofensivo cómo parece? ¿Es el azúcar otra droga?

Hoy te hablaré de mi experiencia con el azúcar, por qué creo que es adictivo y, si sientes dependencia, cómo puedes desengancharte.

El azúcar es adictivo

Que el azúcar no es bueno para la salud, lo sabemos todos. Sin embargo, pocas veces pensamos en qué efectos nos produce. Cosa comprensible, dado que se esfuerzan cada día para evitarlo.

Si las marcas lanzan anuncios con niños desayunando sus productos, ¿cómo no vamos a pensar que son inofensivos? Esos cereales y magdalenas tienen que formar parte de la alimentación de los pequeños, como no se cansan de repetir.

La realidad no es esa, más bien lo contrario. El azúcar, presente en miles de alimentos, es una sustancia adictiva, y las grandes compañías lo saben. ¿Por qué iban a dejar de vender un producto que resulta adictivo para la población? ¡Tienen demanda asegurada!

Porque, que es adictivo, no lo digo solo yo, sino múltiples estudios. Investigando un poco, he encontrado uno de ellos, aunque en formato libro: Sin Azúcar. Le he echado una ojeada y he podido sacar datos interesantes sobre el azúcar y la adicción.

libro sin azúcar
Este es el libro del que hablo.

Adicción y azúcar: evidencias

Como decía, estas son algunas de las conclusiones extraídas del libro:

  • Estudios demuestran que, la reacción que produce el azúcar en el cerebro, es similar a la que desencadenan opiáceos como la heroína o morfina. Vaya, que nos da un «subidón«.
  • El azúcar podría dar lugar a la liberación de encefalina, sustancia química que genera una sensación de placer y necesidad similar a la de algunos estupefacientes.
  • Segregación de opioides y dopamina tras el consumo de azúcar, neurotransmisores relacionados con la sensación de placer y bienestar (similar a otras drogas).
  • Se estudia un potencial adictivo del azúcar hasta 8 veces mayor que el que produce la cocaína, con un síndrome de abstinencia más intenso.
  • Estudios demuestran que, la privación repentina de azúcar en animales y humanos, provoca una serie de síntomas similares a los de una persona que está dejando algún narcótico.

Como ves, los datos asustan. Estamos hablando de que, una droga incluso más potente que la cocaína (al menos, en la respuesta adictiva), está presenta allá donde vayamos.

Según estudios, el azúcar podría presentar un factor adictivo hasta 8 veces mayor que el de la cocaína (casi nada).

Sin duda, es la droga camuflada de nuestro tiempo.

La droga del siglo XXI

Levántate y abre el armario. Seguramente, esté abarrotado de galletas, chocolate, cereales, bollos y dulces. Y, aunque no fuese así, seguro que tienes yogures, refrescos o zumos en la nevera.

Ve al supermercado e intenta escapar de los productos azucarados. Tranquilo, es imposible: están en todas partes y son los más atractivos y baratos. Mires donde mires, desde la publicidad de Coca-Cola a los nuevos helados del Burger King, el azúcar está en todas partes.

Básicamente, es como si un fumador viviese rodeado de paquetes de cigarrillos. O un alcohólico, de bananas daiquiri. Nunca se desengancharían, porque, en su realidad, su adicción es algo aceptado como normal. Lo mismo sucede con el azúcar.

terrones azúcar
Mira que pequeñitos e inofensivos parecen… lastima que nos maten poco a poco. 🙁

Un recuerdo evolutivo

Esta adicción tiene sentido, ya que, evolutivamente, estamos diseñado para ello. Los primeros humanos sobrevivían con el alimento que encontraban, que, en la mayoría de casos, era poco.

En ese mundo, el azúcar era un bien muy escaso. Quizá, la forma más sencilla de conseguirlo era a través de la miel, aunque, para eso, tenías que hacer frente a decenas de abejas defendiendo su panal.

El cerebro no es tonto y busca la supervivencia por encima de todo. El azúcar es capaz de aportar grandes cantidades de calorías que, más tarde, se convertirán en reservas. Por esta razón, es consciente de la importancia del azúcar y, si este solo está presente en la miel, animará al humano que supervisa a acabarse hasta la última gota.

Este comportamiento tenía sentido hace 200.000 años, pero ahora se ha vuelto desadaptativo. El azúcar ha pasado de ser un bien escaso a uno (demasiado) abundante. Es muy difícil que nos muramos de hambre hoy en día, pero el cerebro no lo interpreta así.

Si hay azúcar disponible, hay que dar con todo. Esa era la regla desde un principio y nada ha cambiado desde entonces.

«El postre»
Si alguna vez te has preguntado «por qué siempre hay espacio para el postre«, tengo la respuesta: es por culpa de este comportamiento desfasado.

Aunque estés apunto de explotar, tu cerebro va a decir: «¡Azúcar! ¿Cómo vas a dejarlo en el plato? ¡Qué quizá nos muramos si no te lo comes! (si estuvieses en la sabana, claro)

Como ves, caer en la tentación de pedir postre es normal, está en nuestros genes. Bueno, en algunos más presentes que en otros…

Mi relación con el azúcar

Seguramente, hayas entrado aquí en busca de mi experiencia. Al fin y al cabo, todos sabemos que el azúcar no es lo mejor para la salud, pero, hasta que no nos lo demuestran con hechos, nos cuesta ser conscientes de ello.

Durante esta cuarentena, he recaído en mi adicción. Creo que empecé a notar mi dependencia al azúcar hará un año. Por casualidades, estuve dos o tres días sin comer mucho dulce, momento en el que empecé a sentir cierto «mono».

Aclaremos que mi consumo de azúcar no era muy exagerado. Mi ingesta se centraba en el postre y los típicos «caprichos». En un primer momento, me parecía impensable que ese vacío que sentía en el estómago estuviese causado por la falta de azúcar.

Durante esos dos o tres días sin azúcar, me sentía cansado y sin energía. Comiese lo que comiese, no me saciaba y mi estómago (o más bien, mi cerebro), me pedía a gritos algo dulce y delicioso. No se cómo llamarás a eso, pero yo lo suelo llamar «dependencia».

Era increíble cómo, con un simple trozo de chocolate, mis ansias se calmaban. Tras este descubrimiento, fui más consciente del factor adictivo del azúcar. Desde entonces, he intentado moderar su consumo, pero es algo de lo que cuesta mucho «desengancharse».

No es que quiera empezar una guerra contra el azúcar, pero soy consciente de sus efectos a largo plazo. Une su poder adictivo con los riesgos de obesidad, enfermedades cardiovasculares o el incremento de acidez y toxicidad en el cuerpo que provocan y obtendrás una mezcla explosiva.

Como decía, al estar encerrado en casa ha sido más difícil resistir la tentación. De hecho, me decidí a escribir esto porque volvía a notar esos síntomas que experimenté hace un año. Además, si a mí me pasa, ¿por qué a otros no?

¿Soy adicto al azúcar?

Puede que te estés preguntando si tú también eres un yonqui del azúcar. Pues bien, es fácil comprobarlo.

Deja de comer azúcar procesado (bollería, chocolate y el resto de alimentos dulces, a excepción de la fruta) durante unos días. Si no notas nada distinto, quiere decir que te llevas bien con nuestro amigo dulce.

Pero, si notas hambre descontrolada, antojos, malestar o cansancio, estás en el lado oscuro. No te preocupes, nos pasa a casi todos.

(Necesito ese paquete de Oreos. Ya me conformo hasta con una ensaimada.)

¿Cómo superar la adicción al azúcar?

«Vale, pero no me puedes decirme que tengo una adicción y no darme pistas de cómo superarla». Te entiendo, te entiendo.

Lo primero de todo es que, lamentablemente, veo difícil que la adicción al azúcar se pueda «superar«. Mira a tu alrededor: hay azúcar por todas partes y nada hace pensar que vaya a acabarse de la noche a la mañana.

Los productos azucarados siempre van a estar ahí, porque son muy baratos y rentables. Y, dados los poderosos efectos que provocan en el cerebro, una pequeña dosis es suficiente para querer más.

Nunca vas a eliminar la atracción por lo dulce, pero sí que puedes manejarla. Una buena idea sería deshacerse de todos los productos industriales que tienes en la despensa. Si no los ves, es más fácil vivir sin ellos.

¿He superado la adicción al dulce? No, pero tampoco tengo interés en hacerlo. En un mundo en el que se incita a consumir azúcar constantemente, se requiere mucho esfuerzo para no caer en la tentación.

Soy consciente de que no es bueno para mi salud y que he sentido dependencia. Por eso mismo, intento no abusar y llevar una alimentación sana. Pero, si realmente quiero algo dulce, lo como sin problema.

Aún así, si quieres eliminar el azúcar de tu vida, háztelo fácil. Suprímelo de tu dieta y frecuenta restaurantes en los que no abunde el azúcar.

Diseña un «entorno sin azúcar» y te será más fácil dejarlo.


Esta ha sido mi experiencia con el azúcar, aunque cada persona tiene la suya. Hace unos meses hablé de ello en Instagram, así que, para saber un poco más, puedes consultar el post pinchando aquí.

Si te ha resultado interesante, te sugiero que eches un vistazo a este post, donde te hablo de mi experiencia con el ayuno intermitente:

Me encantaría que me contases tus experiencias con el azúcar, qué te ha parecido el post o si tienes alguna duda al respecto. Puedes hacerlo en los comentarios o mandándome un correo.

Y, recuerda que la clave es mejorar tu salud, pero sin obsesionarte. 😉

Un saludo y hasta la próxima,

– Javier

Si te ha gustado, compártelo: 😉

Mi experiencia con el ayuno intermitente

tenedor

El ayuno intermitente está muy de moda. Ya sea como método para adelgazar o práctica saludable, el ayuno ha despertado la curiosidad de muchos.

Llevo practicando el ayuno intermitente desde hace 6 meses. En este post, te contaré por qué y cómo lo hago, así como mis conclusiones.

Al acabar este artículo, tendrás todas las herramientas necesarias para dominar el arte de ayunar. Así que, si te interesa, sigue leyendo.

¿Qué es el ayuno intermitente?

Antes de nada, toca explicar qué es el ayuno intermitente. Básicamente:

El ayuno intermitente es un modelo de alimentación, basado en ciclos diferenciados de ayuno e ingesta de alimentos.

Vamos, que durante ciertas horas dejas de comer. Durante estos periodos de ayuno no está permitida la ingesta de ningún tipo de alimento, a excepción de té, café (con un pequeño chorro de leche), infusiones y, por supuesto, agua.

pan y agua
Ya no se puede «ni a pan y agua»…

Esta práctica ha ganado peso durante los últimos años, desarrollándose variedad de estilos y tipos de ayuno. A continuación, hablaremos de los más importantes.

Tipos de ayuno intermitente

(He listado los más populares, aunque existen más tipos. También he obviado el de 12/12, pues, a la larga, sus efectos no son tan remarcables. De todas formas, consistiría en ayunar 12 horas y comer durante las 12 restantes.)

Ayuno 16/8

El tipo de ayuno intermitente más popular. Se basa en un período de ayuno de 16 horas, permitiendo la ingesta de alimentos durante las 8 restantes.

Es el que hago yo y, básicamente, consiste en saltarse el desayuno. No es complicado de seguir, pues, si acabas la cena a las 22:00 y no comes hasta las 14:00 del día siguiente, habrías cumplido las 16 horas.

Ayuno 20/4

Este tipo de ayuno es más avanzado. Se trata de ayunar 20 horas y comer durante las 4 restantes. La ingesta de alimentos suele centrarse en la cena.

Ayuno 24h

Como su nombre indica, se basa en pasar un día entero sin comer. Suele combinarse con el Eat-Stop-Eat (extraído del libro con el mismo nombre).

Esta variante comprende dos ayunos de 24 horas a la semana. Si eres principiante, no es recomendable que empieces con este tipo de ayuno.

Otros tipos de ayuno

  • Ayuno en días alternos: consistente en ayunar un día sí y otro no. Puede ser flexible y combinar distintos tipos de ayuno.
  • One Meal a Day (OMAD): se centra en comer una sola vez al día, sin importar el horario. No recomendable si estás empezando.

Estas son las modalidades de ayuno intermitente más populares. Sin embargo, no son las únicas, así que, si quieres profundizar más, puedes hacerlo a través de este post.

El mejor tipo de ayuno para principiantes

Como has podido comprobar, existen diversas modalidades de ayuno, pudiéndolo adaptar a tu rutina y necesidades. De hecho, esta versatilidad es una de las causas por las que el ayuno ha ganado tantos seguidores.

Sin embargo, y si estás empezando, te recomiendo probar el tipo 16/8, dada su facilidad para implementarlo en el día a día. Además, no queremos que te desmayes de hambre (tranquilidad, no va a ocurrir), por lo que es mejor empezar poco a poco.

Si eres principiante, empieza por el ayuno 16/8.


Beneficios del ayuno intermitente

Si es la primera vez que oyes hablar del ayuno intermitente, seguramente te preguntes, ¿de qué me sirve a mí pasar hambre? Eso mismo pensaba yo (más aún si tenemos en cuenta que soy fan de las buenas comidas), hasta que descubrí sus beneficios.

El primero y más evidente, es el tiempo. Al saltarte comidas, tampoco tienes que cocinarlas, pudiendo invertir ese tiempo sobrante en cualquier otra cosa.

Otra beneficio evidente es la restricción calórica (es decir, la reducción en la ingesta de calorías). El ayuno es muy socorrido en los procesos de adelgazamiento, básicamente porque se reduce la cantidad de calorías que ingerimos en el día.

Sin embargo, los beneficios que más me interesan son aquellos relacionados con la salud. Para empezar, nos permite recuperar la verdadera sensación de hambre, libres de los traicioneros picoteos.

Pero, eso no es todo. Agárrate a la silla, sillón, mesa, barrandilla o lo que tengas cerca, porque estos son los beneficios que el ayuno puede brindar a nuestra salud:

  • Reducción en las tasas de diabetes, enfermedad cardíaca y presión sanguínea elevada.
  • Posible aumento de energía (al liberarse de la carga de la digestión).
  • Mejora en la sensibilidad a la insulina.
  • Posible retraso del envejecimiento celular, debido a la autofagia (proceso por el cual la célula es capaz de eliminar sus propios desechos, alargando su vida total).

No sé si eres consciente de lo que esto último significa. Experimentos realizados en ratones demostraron que, aquellos que fueron sometidos a periodos de ayuno, desarrollaban enfermedades con menor frecuencia, lo que se traducía en una vida más larga.

raton
Vamos, que los ratones entraban en modo Matusalén…

Básicamente, y gracias al proceso de autofagia, el ayuno puede prevenirnos de enfermedades como cáncer o diabetes. Todavía no se han realizado estudios concluyentes en humanos, pero todo apunta a que el ayuno es clave para preservar la salud.

Puedes consultar en profundidad sus beneficios en estas dos páginas:


Estos son sus beneficios generales, pero no dejan de ser vagos. Sé que quieres hechos y testimonios, por lo que, a continuación, te contaré mi experiencia con el ayuno.

¿Cómo y por qué ayuno?

Hace 6 meses, tras informarme sobre el ayuno intermitente, decidí ponerlo en práctica. Por aquel entonces (y antes de vernos confinados en casa), yo solía ir a la Universidad, de 8:30 a 14:00 ó 14:30.

Debido a mi horario, opté por la modalidad 16/8 (que, como te he explicado antes, es la más recomendable). Mi plan se basaba en saltarme el desayuno, ayunando hasta la hora de comer (es decir, hasta que acababa las clases). De esta forma, gran parte de esas 16 horas las pasaba durmiendo (algo que te recomiendo).

Hay que decir que, desde hace bastantes años, no desayuno mucho, ya que la comida a primera hora de la mañana no me suele sentar del todo bien. De hecho, los motivos por los que decidí empezar el ayuno fueron dos:

  • El desayuno me sentaba mal.
  • Al sentarme mal, la digestión era pesada y me quitaba mucha energía, por lo que me moría de sueño durante toda la mañana.

Estos fueron los motivos que me empujaron a ayunar, aunque más tarde, al descubrir sus múltiples beneficios, ganaron aún más peso.


Los primeros días fueron complicados. A media mañana, la tripa me rugía, cosa poco agradable si estás en clase, como seguro te imaginarás. 🙂

A cambio, me notaba mucho más despierto y activo, pudiendo prestar más atención y acabando con mi estado de «zombie mañanero». Para calmar el hambre y alargar al máximo el ayuno, solía comer algo de fruta o un puñado de frutos secos, a eso de las 13:00.

Con el paso del tiempo, la sensación de «hambre extrema» se fue calmando y, a día de hoy, estoy perfectamente acostumbrado. Hasta que te ocurra lo mismo, te sugiero que rompas el ayuno un poco antes, comiendo algo ligero.

Decirte que, como principiante, un error que cometí fue pasar de no comer nada a darme un festín. Si rompes el ayuno con 3 jabalíes y 4 kilos de pasta, ten claro que a tu estómago no le va a gustar. Para solucionarlo, una buena opción es tomar algo de fruta o unos frutos secos antes de la comida.

El ayuno y el ser humano

Como te decía, con el tiempo me fui acostumbrando. Hoy por hoy, suelo saltarme desayuno, almuerzo y merienda, más que nada, porque no tengo hambre. Esa gula que sentía en un principio ya no existe:

Como cuando realmente lo necesito.

Muchos se echarán las manos a la cabeza, ya que las cinco comidas al día son «sagradas». Pero, si lo piensas, ayunar tiene más sentido como especie. No nos diferenciamos mucho de nuestros ancestros y, ¿crees que ellos comían 5 veces cada día?

Efectivamente, no lo hacían. Antes de ser la especie dominante, no éramos más que unos primates evolucionados. A menudo, nos veíamos obligados a hacer de carroñeros y nos alimentábamos de aquello que fuésemos capaces de recolectar.

En consecuencia, ayunar era nuestra forma de vida. Cuando había comida, se comía; sino, tocaba pasar hambre. Por tanto, estamos bien adaptados al ayuno (mucho más que a comer continuamente y sobrecargar el estómago).

Entonces, ¿por qué ayuno?

Como explicaba antes, ayuno porque me sienta bien y me permite tener más energía por las mañanas. Me gusta hacerlo.

Es cierto, sus posibles beneficios suponen un plus, pero, si no notase que me ayuda, no estaría dispuesto a pasar hambre, por muy maravilloso que fuera a la larga.

Sin embargo, quiero dejar claro que el ayuno intermitente no es para todo el mundo. Además, requiere fuerza de voluntad y sacrificio. Y, esto último, no se mantendrá si solo te centras en sus beneficios a largo plazo.

Ayuno porque me gusta y me siento bien haciéndolo. Si no te ocurre lo mismo, quizá no sea para ti.


Precauciones sobre el ayuno intermitente

Ayunar no es para todos. Para empezar, el contenido de este post plantea información para adultos sanos. Además, los efectos del ayuno intermitente en humanos aun están en fase de estudio.

Empecé a ayunar con 18 años, pero, hay que puntualizar que no se han estudiado sus efectos en adolescentes, aunque, en la práctica, no parece haber problemas. Eso sí, siempre que se haga con cabeza.

Sin embargo, existen grupos de riesgo, a los que se les desaconseja esta práctica.

  • Mujeres embarazadas o en período de lactancia.
  • Niños menores de 18 años.
  • Personas con un peso muy bajo (Índice de masa corporal inferior 20-25).
  • Personas con trastornos alimenticios.
  • Pacientes con enfermedades cardiovasculares.
  • Personas con diabetes (consultar con un especialista).
  • Otros.

No soy médico ni nutricionista, por lo que, si tienes cualquier problema de salud, habla con un especialista sobre la implementación del ayuno en tu vida (no me hago responsable de que se te vaya la pinza 😉 ).


Tu turno

Si has llegado hasta aquí, ya tienes lo necesario para empezar con el ayuno intermitente. A continuación, te planteo los siguientes pasos:

  • Primero, asegúrate de que cumples el perfil y puedes ayunar sin peligro para tu salud. Si no lo tienes claro, consúltalo con un especialista.
  • Decide qué tipo de ayuno te viene mejor (te recomiendo el 16/8).
  • Prueba los primeros días, para comprobar cómo te sientes. Si no puedes completar las 16 horas de ayuno (o las que hayas fijado), rompe el ayuno y come algo ligero (por ejemplo, fruta).
  • No falles durante las primeras semanas, siempre adaptándote a lo que te pide el cuerpo.
  • Recuerda que, durante el ayuno, puedes (y debes) tomar agua, té, infusiones o café con muy poca leche.
hombre comiendo calabaza
Te aseguro que, al principio, te parecerá apetitoso hasta un trozo de brócoli.

Si decides probarlo, ten claro que es en favor de tu salud. No consiste en obsesionarse y centrar tu vida en el ayuno. Si te apetece comer, hazlo. Recuerda que no es una obligación, sino una forma de cuidarte.

Te he intentado explicar lo que sé sobre el ayuno, pero aún te queda mucho por aprender. Te recomiendo echar un ojo a libros como Eat, Stop, Eat y canales como el de Mario Luna, tanto el principal, como Salud Extrema.

Y, si tienes alguna duda, puedes dejármela en los comentarios o mandarme un mail, e intentaré responderla. 😉


Por último, te dejo un post que, siendo distinto, puede complementar el ayuno:

Un saludo y hasta la próxima,

-Javier

Si te ha gustado, compártelo: 😉

¿Cómo crecer en Instagram? (sin trampa ni cartón)

«Cómo crecer en Instagram» es un tema del que apenas se habla, por lo que he decidido dedicarle el post que se merece (nótese la ironía). Así que, ya seas @nuevousuario32 o @leomessi, lo que viene a continuación te interesa.

Antes de empezar, quiero advertirte que este post contiene verdades dolorosas y dosis nulas de falsas esperanzas. Si estás acostumbrado a seguir trucos mágicos de vendehumos y no estás dispuesto a cambiarlo, abstente de continuar.

Aclarado esto, entremos en materia.

¿Quién soy yo para hablar de Instagram?

Me he visto en la obligación de poner esta pregunta cliché al principio, porque sé que mucha gente dejará de leer si no lo hago. No quería hacerlo, pero me veo obligado a admitir que soy el Community Manager (algo así como el responsable, pero en inglés) de la cuenta @instagram. Sí, ese soy yo.

Instagram
Sí, soy yo el que puso de moda las fotos de gatos (lo siento).

Bueno, ahora en serio. No soy el administrador de @instagram, ni tengo ni idea de quién puede serlo (pero parece un buen trabajo). De hecho, no soy ningún influencer ni marca reconocida mundialmente en el mundo de Instagram. Entonces, ¿por qué deberías seguir mis consejos?.

Tras pensarlo un rato, he llegado a la conclusión de que deberías hacerlo por 3 razones:

  • Llevo creando y haciendo crecer cuentas de Instagram desde hace 3 años.
  • Me importa un pepino tener miles de visitas, por lo que no te voy a ofrecer los típicos «trucos mágicos» y «grandes secretos» que tanto tráfico generan a otros blogs.
  • No me paga nadie, así que puedo darte mis opiniones más honestas. 🙂

Como bonus, mostrarte que tengo una cuenta (@educacionmoderna_) con más de 7000 seguidores. Y no es por hacerme el arrogante, pero no la hago crecer más rápido porque, en este momento, no me interesa hacerlo (ahora hablaremos sobre esta afirmación tan pretenciosa).

No sé si te habrá bastado como carta de presentación, pero esto es lo que soy y he conseguido. Una vez hechas las presentaciones, entremos en materia: tú quieres crecer en Instagram y yo quiero que enseñarte las únicas 2 maneras de conseguirlo (esto promete).


Las 2 formas de crecer rápido en Instagram

Me he permitido añadir «rápido» porque entiendo que es lo que estabas buscando. Alcanzar los 10.000 seguidores es un sueño, pero nadie quiere esperar 15 años para cumplirlo. Es lógico.

En mi experiencia, solo hay 2 maneras de crecer rápido en Instagram:

  • Pagando
  • Sin pagar (más difícil)

Quizá te haya desilusionado, pero ya te advertí que habría verdades dolorosas. A día de hoy, conseguir miles de seguidores suele requerir pasar por caja. Puede hacerse gratis, sin invertir un céntimo, pero es más complicado.

No me gusta ser pesimista, por lo que empezaremos hablando de cómo conseguir seguidores de la forma tradicional: sin pagar nada. Los siguientes consejos son una mezcla de ideas que he cogido de otros blogs y de experimentos personales. Hay métodos conocidos, pero también otros que no he visto en ningún sitio.

Atent@, vamos a destripar los secretos del crecimiento en Instagram.


Cómo ganar seguidores sin gastar un céntimo

La competencia en las redes sociales es enorme,pero aun es posible destacar sin tirar de cartera. Instagram es un claro ejemplo de ello, por lo que vamos a analizar cómo implementar una estrategia de crecimiento efectiva.

Para empezar, es hora de olvidarnos de los pequeños detalles. Conocer la mejor hora para publicar, elegir bien los colores y el tipo de letra o dominar las stories son habilidades útiles, pero no imprescindibles. De hecho, solo existen 2 reglas necesarias para despuntar en Instagram:

  • Saber utilizar los hashtags.
  • Ofrecer algo distinto y de calidad.

La parte buena es que, si consigues cumplir estas dos premisas, estarás mucho más cerca del éxito. La mala, que son las más difíciles de alcanzar.

Si te parece, empezaremos hablando de los hashtags.

La maestría de los hashtags

Tatúatelo: los hashtags son tus amigos. Estas caprichosas y cambiantes herramientas guardan la llave para catapultar tu cuenta al estrellato. Pero, primero, tienes que saber cómo usarlos.

Soy consciente de que existen miles de blogs y estrategias relacionadas con el uso de hashtags, pero no pretendo hacer un resumen de ellas. En lugar de eso, voy a mostrarte cómo los uso yo, con datos y pruebas.

Si te soy sincero, estoy un poco nervioso. Vas a ser testigo de cómo echo por tierra miles de regueros de tinta electrónica, gastados en escribir teorías y consejos poco prácticos sobre los hashtags. Lo siento por aquellos gurús que hayan invertido su vida en entender cómo funcionan estas pequeñas almohadillas, pero es que es algo muy simple, mucho más de lo que se empeñan en mostrar.

usar los hashtags
Pese a que muchos piensen lo contrario, no hace falta hacer malabares para dominar los hashtags…

A continuación, te explicaré cómo puedes replicar el uso que hago de los hashtags, así como los resultados que consigo. Vayamos por pasos:

1- Abre Instagram en tu ordenador (también puedes hacerlo desde el móvil, pero es más incómodo).

2- Elige el hashtag que mejor represente tu temática (y, a poder ser, que más posts contenga), escríbelo en la barra de búsqueda y entra en él. Debería salirte esto (yo he elegido #emprendimiento).

Crecer en Instagram

3- Fíjate en el apartado Hashtags relacionados (si no te aparece, es porque el # que has elegido no tiene suficientes publicaciones). Estos son los hashtags que usarás en tu post.

Crecer rápido en Instagram

4- Copia y pega esos hashtags en tu nuevo post. Yo suelo hacerlo en un comentario aparte, aunque no sé si tendrán el mismo efecto si los colocas en la descripción de la foto.

5- ¡Ya estaría! Ahora a comprobar cómo se comporta la publicación. 🙂


Como ves, es lo más sencillo del mundo. Lo he probado a lo largo de estos últimos 2 años y, unas veces más y otras menos, siempre atrae muchas visitas. Lo que suelo hacer es estudiar qué hashtags me interesan, preferiblemente aquellos que superen las 200.000 publicaciones.

Tras esto, abro una hoja de cálculo de Google Drive y copio y pego el hashtag principal y los hashtags relacionados. De esta forma, siempre que quiero subir una foto desde el móvil, entro en la aplicación de Google Drive y copio los hashtags que me interesan.

Te recomiendo que hagas varias listas, con temáticas relacionadas pero ligeramente distintas. Por poner un ejemplo y si tu cuenta trata de emprendimiento, puedes buscar varios hashtags (#emprendimiento, #dinero, #negocios…) y copiar sus hashtags relacionados.

Personalmente, suelo utilizar 2 listas por post, ya que Instagram solo permite añadir 30 hashtags (cada lista contiene entre 10 y 12 #). Ten cuidado de no repetir ninguno, es algo que Instagram puede penalizar, al considerarlo spam.


Resultados

Sinceramente, no recuerdo de quién tome la idea, pero no he vuelto a encontrar este método en ningún vídeo o blog (algo increíble, dado lo útil que es). Y, como considero necesario predicar con el ejemplo, te adjunto las estadísticas de varios de mis últimos post.

Debajo de cada foto tienes el link a su respectivo post, para que puedas ver qué hashtags he utilizado (fíjate en las cuentas alcanzadas a través de hashtags, marcado en rojo en las imágenes).



Como ves, los datos hablan por sí solos. Con mayor o menor impacto, siempre atraen muchas visitas a mis posts. Tras años de pruebas y fracasos, puedo decir que este es el método que mejores resultados me ha dado.

También, hay que tener en cuenta que, al ser una cuenta de 7000 seguidores, los resultados son mayores. Si estás empezando, sin duda te ayudarán, pero no esperes conseguir 10.000 impresiones en tu primera foto.

Cuanto mayor sea tu número de seguidores, mejores resultados te darán los hashtags (lógicamente)

Pero, antes de que te lances a llenar tu cuenta de hashtags, quiero advertirte de algo: este método no te servirá de nada si el contenido no está a la altura. Como no se cansan de repetir los gurús, el contenido es el rey.

Y esta es la segunda regla básica que debes tener en cuenta.

El contenido lo es (casi) TODO

Los hashtags te ayudarán, pero no hacen milagros. Un contenido mediocre, por mucha publicidad que tenga, sigue siendo mediocre. Y eso, la gente lo nota (o suele hacerlo).

Si quieres explotar en Instagram, tu contenido debe ser:

  • Muy valioso
  • Distinto y novedoso

Quizá, en otros aspectos, ser el segundo o el tercero en algo esté bien, pero en Instagram, no. Los usuarios de esta red social prestan microsegundos de atención a cada post, y si alguien está haciendo lo mismo que tú y mejor que tú, va a absorber la totalidad de dicha atención.

Esta es la razón por la cual las cuentas de marca personal funcionan tan bien. Puede haber decenas de perfiles sobre moda o negocios, pero solo una Dulceida, un Óscar Casas… o un Javier Teja.

La gente les sigue porque empatizan con ellos y, en su individualidad, son únicos. Sea cual sea la temática de tu cuenta, tiene que tener este efecto. Si lo que quieres es crecer y hacerlo rápido, no puedes ser «una cuenta más de x temática». Cada vez que alguien ve tu nuevo post, tiene que reconocer que es «tuyo«.

publicaciones Instagram
¡Necesitamos tu contenido único!

¿Cómo se consigue eso? Bueno, es tu responsabilidad descubrirlo. Aunque parezca que todo está hecho, aun existen muchos territorios por explorar. Como te decía, la forma más sencilla es a través de tu propia marca personal, pues nadie va a poder reemplazarte (espero). Aun así, puede extrapolarse a cualquiera que sea tu temática.


Conclusión

Acabamos de ver los dos pilares imprescindibles para crecer en Instagram sin gastar dinero. Como has podido comprobar, uno complementa al otro.

Un buen contenido sin repercusión es casi tan malo como uno mediocre y popular.

Lo que publiques tiene que gustarte, eso es innegociable, pero también debe ayudar a otros, de la forma que sea. Y, la única receta para acertar, se basa en probar y probar.

Busca una temática que te guste, crea un contenido único y valioso y poténcialo con los hashtags. Esa es la clave, aunque resulta más fácil decirlo que llevarlo a cabo. Y ten algo claro: si trabajas bien, los resultados llegarán, pero requerirá tiempo.


Antes de acabar este apartado, me gustaría darte un consejo.

Hasta hace poco, tenía claro que Instagram era el buque insignia de mi estrategia. Pero, poco a poco, me di cuenta de que quizá no era para mí. Mi contenido no es espectacular ni fácil de digerir y, tristemente, el valor que yo le daba era distinto del que le daba la plataforma.

Cada red social es distinta y su contenido ideal, también. Con este blog, siento que, cuanto más útil resulte lo que escribo, más gente lo verá. Y eso, con Instagram, no me ocurría. Antes de lanzarte, valora qué es lo que quieres y cuál puede ser la plataforma más adecuada para conseguirlo. 😉


Crecer en Instagram pagando

Ya hemos visto cómo ganar seguidores de forma orgánica, por lo que nos toca pasar al otro método: el de pago.

Este método tiene varios contras y un gran pro:

Contras

  • Necesitas saber manejar Facebook Ads.
  • Pueden llegar seguidores que no se identifiquen del todo con tu contenido.
  • Tienes que gastar dinero.

Pros

  • Es el método MÁS RÁPIDO para crecer en Instagram.

Si quieres ganar seguidores rápidamente y no te importa pagar por ello, esto te va a interesar. Si no, tampoco está de más conocer cómo hacerlo.

Anuncios de pago: tu mejor arma

Para crecer en Instagram necesitamos que la gente vea nuestro contenido y, para ello, tenemos que hacérselo llegar. Los hashtags son una manera de hacerlo, pero, si necesitas algo más potente, los anuncios serán tu mejor opción.

Estoy seguro de que, navegando por las stories, te has cruzado con algún anuncio, el cual te da la posibilidad de redirigirte a una página de destino externa. Pues bien, lo que vamos a hacer es usar estos anuncios para captar seguidores.

Para ello, nos valdremos de la herramienta Facebook Business Manager , en concreto, de su Administrador de anuncios. El proceso es un tanto enrevesado si lo hacemos por primera vez, pero puede resumirse en 3 pasos:

1- Creamos una cuenta en Facebook Business Manager.

2- Entramos a Instagram y convertimos nuestra cuenta en cuenta de creador o de empresa (para ello, deberemos vincularla a Facebook y crear una página en dicha plataforma).

3- Una vez vinculado, entramos en el Administrador de anuncios y creamos nuestro primer anuncio.

Si no has entendido nada, tranquil@. Podría explicarte en detalle cómo hacerlo, pero creo que será más rápido si lo dejamos en manos de The Marcsi. Cómo experto en marketing digital, en su canal de Youtube o Instagram, puedes encontrar tutoriales para volverte un experto en Facebook Ads. Concretamente, puedes empezar por este mini-curso, disponible en Youtube. Te lo dejo a continuación, aunque también puedes verlo clickando aquí.


Resultados

Como te decía, los anuncios de pago presentan pros y contras. Sin duda, son la herramienta más útil para conseguir seguidores, pero hay que saber utilizarlos. En la serie de tutoriales de The Marcsi, aprenderás a segmentar tu público objetivo (aquellas personas a las que va dirigida tu cuenta), valiéndote del creador de audiencias de Facebook Ads.

(Es tema de otro post, pero resulta inquietante saber que puedes segmentar tu anuncio en base a la renta, el estado social o la marca de detergente que usa cada persona: nuestra privacidad es una ficción, al menos para Facebook).

Decíamos antes, que uno de los contras era que atrajeses seguidores que no se identifican del todo con tu cuenta. Es un problema, pues no quieres tener 20.000 seguidores, de los cuales solo intereses a 200. La mejor solución para evitar esto es:

  • Crear anuncios veraces, que reflejen lo que ofreces.
  • Definir y segmentar bien tu audiencia.

Aprenderás a segmentar tu audiencia con The Marcsi, así que no te preocupes por eso ahora. En cuanto a crear anuncios veraces, te pondré mi propio ejemplo. Este es el modelo de anuncio que mejor me ha funcionado:

Facebook Ads
Como ves, más simple imposible…

Mi cuenta, @educacionmoderna_, está enfocada a jóvenes estudiantes, así que el anuncio no puede ser más descriptivo. Previamente, había segmentado la audiencia para que el anuncio se mostrase a mi público objetivo (jóvenes, estudiantes, de habla hispana…). Si deslizaban, eran redirigidos a mi cuenta de Instagram. Estos fueron los resultados:

Crecer en Instagram rápido

Te lo explico brevemente. Gasté 14€ en el anuncio y llego a 246.207 personas. De ellas, 7203 visitaron mi cuenta, costándome cada click 0,002€. No se muestra en el gráfico (así que tendréis que creerme), pero, de esas 7203 personas, entre 900 y 1000 me siguieron: es decir, cada seguidor me costó unos 1,5 céntimos.

Hay que decir que la campaña funcionó muy bien, de ahí los números. Pero, si echamos cuentas, nos encontramos con que, de haber invertido 150€, habría podido conseguir 10.000 seguidores (obviamente, es una hipótesis).


Advertencia final

Como ves, unir anuncios eficaces y una inversión adecuada es la manera más rápida de crecer en Instagram. Es verdad que hay otros métodos de pago, como las promociones (pagar a un influencer para que te promocione), pero, como es algo que nunca he hecho, no voy a entrar a valorarlo.

De todas formas, el contenido que publiques sigue siendo esencial. Si los anuncios son un complemento, el contenido es el pilar base. Inviertas 10€ o 10 millones.

Por muchos anuncios que pongas, si tu contenido es malo, los nuevos seguidores se marcharán tal como han entrado.

Finalmente, quizá sepas que existe la posibilidad de poner anuncios desde el propio Instagram. Es algo que no te recomiendo, ya que es mucho menos personalizable que Facebook Ads. Antes de invertir dinero y tiempo en ello, prueba la herramienta de Facebook.


Conclusiones

Puede sonar pretencioso, pero me atrevería a decir que estás ante la guía definitiva de crecimiento en Instagram. Con sus más y sus menos, los métodos explicados arriba se basan en fundamentos básicos, por lo que es improbable que sufran cambios importantes a lo largo del tiempo (esperemos).

Repasemos los dos métodos principales y sus elementos:

  • Método Gratuito: contenido único y valioso + uso correcto de hashtags.
  • Método de Pago: contenido único y valioso + uso correcto de hashtags + anuncios de Facebook Ads.

Si cumples estas premisas, tendrás la receta del éxito. De todas formas, requerirá tiempo y esfuerzo, como todo. La competencia en Instagram cada vez es mayor, por lo que deberás desmarcarte del resto y ser constante. Si estás dispuesto a ello y sigues los métodos propuestos, tarde o temprano alcanzarás tu objetivo.

Para cerrar, quiero hacerte reflexionar. Si estás leyendo esto y quieres ganar seguidores, tiene que haber un propósito detrás. No cometas el error de que ese propósito sea monetario, porque no te llevará muy lejos. Ganar dinero con Instagram es complicado y requiere tener las cosas muy claras. No quiero que te pase como a mí y lo descubras tras meses de dedicación.

Si vas a empezar una cuenta, asegúrate de que sea sobre algo que te guste. Yo me dí cuenta de que me gustaba escribir y que los pies de foto se quedaban pequeños para ello. Por esa razón, decidí comenzar mi blog.

No te lances a lo loco. Define primero tus metas y, tras ello, plantéate si Instagram es la mejor vía para alcanzarlas. Y, en el proceso, asegúrate de disfrutar. Como bien decía Antonie de Saint-Exupéry, autor de «El Principito»:

Un objetivo sin un plan es solo un deseo.

Con esto claro, estarás preparado para exprimir todo el potencial que tiene Instagram.


Ahora sí, final

Espero que te haya resultado útil esta mini-guía. Instagram es una red social apasionante y, crear un negocio alrededor de ello, aún más.

Es un post denso, por lo que te aconsejo que lo repases las veces que necesites.

crecer en Instagram
Si tu mente está así ahora mismo, es normal, no te preocupes.

Si tienes cualquier duda, déjamelo en los comentarios e intentaré ayudarte. 😉

Bueno, ¿a qué estás esperando? Tienes trabajo por delante, ¿no?

Un abrazo y mucha suerte con tu cuenta,

-Javier

Si te ha gustado, compártelo: 😉

¿Cómo emprender siendo joven?

bombilla rota

Si estás leyendo esto, entiendo que te interesa el mundo del emprendimiento. Dado que, últimamente, todo el mundo quiere emprender, pensarás que esta es una de las muchas webs sobre emprendimiento que has consultado. Sin embargo, te equivocas.

Este es un post escrito por un chaval de 19 años, que lleva varios años metido en el fascinante mundo del emprendimiento y que, creo, te puede aportar un punto de vista distinto. Me llamo Javier y, a continuación, hablaremos de cómo emprender si eres joven (música épica de fondo).


Estoy cansado

Quizá no sea el subtítulo más motivador para empezar este artículo, pero estoy cansado. Cansado de ver cómo, con unas palabras mágicas y técnicas ultrasecretas, te prometen que serás rico en 2 ó 3 meses (incluso menos).

Primer golpe de realidad de este post: llevo casi 3 años interesado en el emprendimiento y, tras sacar un libro, lanzar una web de afiliados, alcanzar los 7000 seguidores en Instagram y otras chapuzas varias, he ganado menos de 100€.

Repito: casi 3 años –> menos de 100€

Tras esta desilusionante pero necesaria aclaración, se plantean dos alternativas: o soy un incompetente en todos los proyectos que me propongo, o emprender no es tan fácil como lo pintan. Me tengo en buena estima, así que apostaría por lo segundo.

Las cosas van cayendo por su propio peso. ¿Puedes hacerte rico de la noche a la mañana? ¿Va a estallar ese proyecto al que le has dedicado un par de semanas? ¿Antes de que acabe el mes vas a estar tomando un café con Bill Gates? La respuesta es que, como poco, parece bastante bastante improbable.

Pero sumérgete un poco en Internet y verás cientos de personas que lo han conseguido y que, tras años de experiencia, te ofrecen enseñarte a conseguir lo mismo 400 veces más rápido. Permíteme desconfiar.

El problema es que todos sabemos de qué pie cojeamos. En la sociedad actual, todo tiene que ser ahora y ya. Une eso a un arraigado sentimiento de «entitlement» (básicamente, de creer tener derecho a todo, por el mero hecho de existir) y ¡boom!: aquí tienes una hornada perfecta de los jóvenes de hoy en día.

niño mirando por la ventana
¿Por qué nadie me da like? Si hace 0,0001 segundos que he subido la foto y salgo genial…

La cultura del esfuerzo

El esfuerzo es el ingrediente principal de todo aquello que alcanza cierto éxito. No descubro América con esta afirmación, pero, es tan simple que a muchos se nos olvida (me incluyo completamente). Quiero ir un poco más allá y hablarte de lo que, tras estos años de prueba y error, pienso sobre el esfuerzo.

Para empezar, no seamos tontos. Tenemos a nuestra disposición infinidad de herramientas y servicios que nos facilitan la vida y que, por tanto, debemos aprovechar. Hoy en día, para ganarse la vida no hace faltar igualar el esfuerzo de nuestros abuelos y abuelas. La sociedad ha avanzado y la vida es más sencilla, así que usémolos a nuestro favor.

Personalmente, creo que esforzarse en la vida es crucial, pero no estoy dispuesto a trabajar hasta el final de mis días para poder sobrevivir. No quiero trabajar para el dinero, sino que él trabaje para mí (vaya frase cliché me ha salido).

Ley del mínimo esfuerzo

Seguramente, este también sea tu plan. Y es genial, pero suele tener una pega: te hace caer en la ley del mínimo esfuerzo. No vas a ganar dinero por seguir los consejos del youtuber de moda, por muy simples y sencillos que sean. Quizá no te des cuenta, pero caes en esta mala práctica muy a menudo:

  • Si empiezas un proyecto porque (en teoría) produce dinero rápidamente, estás cayendo en la ley del mínimo esfuerzo.
  • Quieres hacerte influencer para resolverte la vida a los 18: ley del mínimo esfuerzo.
  • Si esperas que en una semana obtengas los resultados que a otros les ha costado años (aunque no te lo pinten así), de cabeza en el mínimo esfuerzo.

¿Qué quiero decirte con esto? Que si lo que buscas con el emprendimiento es ganar el máximo dinero posible (asumiendo el menor riesgo y esfuerzo) y luego darte a la buena vida, lo siento, esto no es para ti. Serás lo que quieras, pero un emprendedor o emprendedora, con esa mentalidad, no.

Quizá no tengas que levantarte a las 6 de la mañana y trabajar en el campo hasta el anochecer para ganar el dinero que ganaron tus abuelos, pero todo en la vida requiere esfuerzo. Esfuerzo y tiempo.

abuelo pensando
Estos jóvenes de hoy en día no tienen cultura del esfuerzo…

Emprender siendo joven

Tras este sermón, quiero mostrarte cómo he implementado el emprendimiento en mi vida (si es que todavía sigues aquí).

A los 16 años, empecé a ver vídeos y a leer sobre emprendimiento. Para mí era un mundo fascinante, lleno de oportunidades. Por aquel entonces, no había tanto ruido y clickbait sobre el tema (aunque no tardarían en llegar los vídeos de «hago 50.000.000.€ en un día en mi mansión con piscina (acaba muy mal)». Ah, me olvidaba de «con mi hermana de 10 años»).

Fuera bromas, el emprendimiento estaba empezando a despuntar en España y yo me subí a esa ola. Poco a poco, fui profundizando en este mundo nuevo.


Primeros momentos

Me apasionaba lo que hacían y decían personas como Euge Oller o Miquel Román. Yo quería ser como yo, así que empecé varias cuentas de Instagram y, ese mismo verano, comencé a vender postales hechas a mano en distintos albergues de mi ciudad.

Como primer acercamiento al mundo emprendedor, no fue del todo un fracaso. Abandoné las cuentas a los meses y las postales no me dieron más que unos 20€, pero me sirvió para comprobar que podía hacer cosas por las que la gente estaría dispuesta a pagar.

Pasaron los meses y, en octubre de ese mismo año, decidí lanzar un blog donde vender discos de vinilo como afiliado de Amazon. Tuve que aprender a utilizar WordPress, a redactar y crear una pequeña tienda online, cosa que me mantuvo ocupado varias semanas. Pero había un problema: mi único objetivo era ganar dinero.

Para conseguir dicho objetivo, cree una cuenta de Instagram y llegué a los 10.000 seguidores usando bots, con el fin de poner enlaces de mi blog en las stories. Un consejo, no lo intentéis, no sirve de nada.

Tras un mes y medio, no había tenido ni una venta (mucho más tiempo del que me aseguraban los tutoriales de Youtube, en los que ganaban dinero a las pocas semanas). Viendo que no me motivaba y que solo lo hacía por dinero, cerré el blog a finales de diciembre, con pérdidas en hosting y dominio y sin ninguna venta.


Educación Moderna y mi libro

A inicios de 2019, mi vena emprendedora se apagó un poco. Estaba cursando 2º de Bachillerato y los estudios consumían gran parte de mi día. Estaba quemado y no me gustaba cómo funcionaba (y funciona) la educación, por lo que decidí comenzar un nuevo proyecto: Educación Moderna.

Así nació @educacionmoderna_, la cuenta de Instagram dedicada a estudiantes, por un estudiante descontento. Esto fue en mayo y, para junio, empecé mi primer libro: «Súper Estudiante: manual para el estudio y la vida».

Para julio, el libro estaba terminado. Sin embargo, no será hasta septiembre cuando lo publique. Optaré por autopublicarlo en Amazon, al ser la forma más sencilla para un escritor amateur. De su venta obtendré unos 70€, la mayoría de conocidos y familiares.

El libro era útil y cumplía su función, pero yo no tenía ni idea de cómo publicitarlo y darlo a conocer. No gane mucho dinero, pero fue una experiencia increíble y tengo claro que, sin él, ahora no estaría escribiendo esto.

Hasta el inicio de esta cuarentena (es decir, hasta principios de marzo), he seguido con mi cuenta de @educacionmoderna_, la cual ha sobrepasado los 7000 seguidores. En enero, escribí una guía sobre «cómo escribir y publicar un libro siendo joven», la cual podéis leer en este blog, pinchando aquí.


Actualidad (hasta abril de 2020)

Como decía, llegamos al mes de marzo y nos vemos encerrados en casa. No podía quedarme de brazos cruzados y decidí empezar algo que me ilusionaba desde hace tiempo: mi propio blog.

Quería hacerlo en serio, por lo que opté por comprar el curso de Ángel Alegre, fundador del blog Vivir al Máximo. Era un gasto importante, pero estoy seguro de que lo amortizaré. Por el momento, me está pareciendo muy útil y estoy contento con la decisión.


Consejos para futuros emprendedores

Esta ha sido mi historia tras 3 años en el mundo del emprendimiento. Como ves, no he llegado a Silicon Valley ni he amasado una gran fortuna, pero sí que he aprendido mucho.

Al contrario de lo que muchos piensan, considero el emprendimiento como una forma de vida. Emprender no es el fin, sino el camino. Por eso me chirría cuando veo a las nuevas generaciones que, como yo hace un par de años, quieren llegar a ser «emprendedores de éxito».

Emprender no es algo en lo que ser bueno o malo, es otra forma de ver la vida. Y, por supuesto, no hace falta crear empresas para vivir de acuerdo a su filosofía.

Tras relatarte mi experiencia, me gustaría compartir contigo alguna de las lecciones que he aprendido durante estos años. Espero que te sean de utilidad. 🙂

1-Mejórate

Una de las máximas del emprendedor es invertir en sí mismo y estoy completamente de acuerdo con ella. He entendido que, el activo más valioso que tienes eres tú mismo.

Aunque el emprendimiento no sea para ti, mejorar cada día te será útil en cualquier ámbito de tu vida. Desde que empecé a leer más en serio, a los 16 años, decenas y decenas de libros han caído en mis manos y, de (casi) todos ellos, he sacado lecciones útiles.

Aprender se ha convertido en uno de los pilares de mi vida. Y es una suerte, porque es algo que depende completamente de uno mismo. Si te pica el gusanillo, puedes consultar el post que hice sobre cómo y qué aprender en cuarentena.

2-Falla hasta que no puedas más

Estos últimos 3 años de mi vida, en lo referente al emprendimiento, podrían verse como un auténtico mar de fracasos. Si lo comparamos con los youtubers en tendencias, he conseguido menos en años que lo que ellos aseguran conseguir en horas (supuestamente, claro).

Sin embargo, yo solo veo éxitos. Quizá no haya ganado mucho dinero, pero he aprendido muchas cosas:

  • Cómo crecer en Instagram.
  • Cómo usar Facebook Ads.
  • Dónde invertir tu dinero.
  • Cómo lanzar un blog…

Y un largo etcétera de habilidades valiosas (atendiendo solo al plano emprendimiento).

Además, siento que cada fracaso me acerca más al éxito. Al fin y al cabo, el esfuerzo tiene sus frutos y, si insistes lo suficiente, los resultados llegarán. Que no te engañen todos esos gurús que te aseguran un éxito fácil. Lo que no te cuentan es que ellos han fracasado y han aprendido, por eso están donde están.

«Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender»

Charles Dickens

Así que adelante: sin importar lo que decidas hacer, primero fracasa. Rápido y en cantidad.

3-Deja atrás el dinero

Aquí quiero hacer una distinción. Si emprendes porque tú o tu familia necesitáis dinero (y lo necesitáis de verdad), puedes saltarte este punto. Y, por cierto, me parece admirable que lo hagas.

Esto va para aquellos que, como yo, no emprendemos por necesidad, sino por gusto. En este caso, solemos caer en la trampa de la avaricia y el sueño del dinero fácil.

Todo aquel proyecto que he empezado con el objetivo único de ganar dinero, ha fracasado estrepitosamente. Te lo repito en formato cita para que quede más visual:

Todo aquel proyecto que he empezado con el objetivo único de ganar dinero, ha fracasado estrepitosamente.

Si no necesitas el dinero, no empieces algo que no te gusta por conseguirlo. Ahora mismo podría estar aprendiendo a hacer dinero con una tienda online (y estoy seguro de que sería más rápido), pero, en lugar de eso, estoy escribiendo esto. ¿Por qué? Porque, aunque con el blog pueda tardar mucho más tiempo en ganar dinero, es algo que me gusta.

Obviamente, ya que escribo, mejor ganar dinero. Pero, al ser algo de lo que disfruto, no me importa hacerlo gratis. Hacer dinero emprendiendo es algo que resulta muy atractivo, pero no puede ser el motor de tus proyectos.

4-Prueba lo que te aconsejan los gurús

Este último consejo suena contraproducente, así que me explico. Si eres tan cabezota como yo, no vas a aceptar que algo no funciona hasta que lo pruebes. Y yo te animo a ello.

No hay mayor lección que aquella que vives en tus propias carnes. ¿Qué quieres probar ese método infalible para volverte millonario en un mes? Adelante. Pruébalo y, pase lo que pase, habrás aprendido.

La experiencia es la madre de la ciencia, así que, y conectando con el consejo anterior de «falla hasta que no puedas más», prueba todo lo que te llame la atención. Porque de todo se pueden sacar cosas positivas, y más cuando empiezas desde joven.

5-Bonus

Antes de acabar, quería compartir contigo una última recomendación. Emprender y ganar dinero suelen ir de la mano, así que es hora de que aprendas un poco sobre este último.

Desarrollar una mentalidad correcta respecto al dinero, como herramienta potenciadora de tu identidad, es clave. Más aún si empiezas joven.

Te recomiendo leer Dinero: domina el juego, de Tony Robbins. En él, Tony nos ofrece los consejos de los mayores inversores del mundo, a la vez que nos introduce en la utilidad real del dinero. Solo soy un principiante en inversión, pero, por lo que he leído, te recomiendo investigar sobre los fondos indexados.

dinero
Un libro que debes leer.

Desarrollar tu educación financiera te facilitará las cosas en un futuro y, si empiezas siendo joven, podrás recoger los frutos mucho antes.


Palabras finales

Espero que el post te haya sido útil. He querido reunir mi experiencia y brindarte las lecciones que he aprendido a raíz de ella, para ahorrarte tiempo y dinero. Así que, si sacas algo en claro de lo anterior, me doy por satisfecho.

Quiero recordarte que no soy ningún «emprendedor de éxito» y que todo parte desde mi punto de vista, que no tienes por qué compartir. Aun así, lo considero un bueno punto de partida si eres joven y te inicias en el emprendimiento (e incluso, si llevas tiempo en él).

Por último, quizá estés interesado en lanzar un blog como este. Si es así, y como ya te he comentado antes, te recomiendo el curso de Ángel Alegre. A continuación, te dejo un link para acceder a su taller gratuito:


Training gratuito de Idea2Blog


Un saludo y ¡suerte con tus proyectos!


Si te ha gustado, compártelo: 😉

14 días para aprender italiano

destacada italia

Subo este post como recordatorio para mí mismo. A partir de hoy, y hasta dentro de 14 días, intentaré aprender italiano.

Serán 14 días, ya que esta es la extensión del periodo de prueba gratuita de la app Fluent Forever. Me valdré de esta aplicación, de vídeos de Youtube y de libros en italiano. Iré actualizando mi progreso en este post.

El objetivo: poder leer un libro en italiano comprendiendo lo que leo (más o menos).

¡Qué empiece el reto!

Actualización (día 14)
Escribo esto tras completar el reto. A continuación, viene recogido mi progreso día por día. Resulta un tanto monótono de entrada, por lo que te aconsejo que pases al apartado «Conclusiones» y luego vuelvas aquí.

Progreso

Día 1

  • He realizado la primera y segunda lección de Fluent Forever (pronunciación) y las 3 primeras de vocabulario.
  • He descargado Il piccolo principe.

Día 2

  • Dos lecciones más de pronunciación y 3 de vocabulario en Fluent Forever.
  • 15 minutos de vídeos de Youtube en italiano.
  • 15 minutos de lectura de Il piccolo principe.
  • He descargado Duolingo, para afianzar gramática básica. Acabadas las 3 lecciones de Básico 1, las cinco de Básico 2 y las dos de Frases.
  • He empezado a seguir a Marcello Ascani en Youtube y he visto varios vídeos suyos (unos 25 minutos).

Entiendo mejor el italiano hablado que escrito. Llevo unas páginas de Il piccolo principe, siendo capaz de comprender las líneas generales (cabe decir que ya me lo había leído en castellano).

Il piccolo principe
He aquí la famosa obra

Día 3

  • Dos lecciones más de pronunciación y 3 de vocabulario y gramática en Fluent Forever.
  • 15 minutos de vídeos de Youtube en italiano.
  • 15 minutos de lectura de Il piccolo principe.
  • Duolingo: 6 lecciones de Comida 1, todas las lecciones de Plurales, Animales y Comida 2. Una lección de Posesivos.

Día 4

  • Dos lecciones más de pronunciación y 4 de vocabulario y gramática en Fluent Forever.
  • 20 minutos de vídeos de Youtube en italiano.
  • 15 minutos de lectura de Il piccolo principe.
  • Duolingo: 4 lecciones de Posesivos. He hecho el examen 1 (aprobado).

Día 5

Cambio radical. He dejado de usar Duolingo, porque veía que me enseñaba mucho vocabulario, pero no eran palabras que fuese a usar en la mayoría de conversaciones. Es más, ayer imprimí las 1000 palabras más usadas en italiano y varias conjugaciones de verbos.

  • Escribir en un cuaderno las 1000 palabras (aún me quedan muchas, llevo la mitad), para luego estudiarlas.
  • 35 minutos de vídeo.
  • 2 lecciones de pronunciación y 5 de vocabulario de Fluent Forever.
  • He acabado Il piccolo principe (unos 30 minutos de lectura).

He decidido comprar La forma dell’acqua, de Andrea Camilleri (lo he comprado desde Amazon). Es un libro mucho más denso que Il piccolo principe, por lo que el objetivo será poder leerlo y entenderlo (más o menos) para el día 14. Mañana lo empezaré, a ver qué tal.

Aunque tenga el mismo título, en esta no hay peces mutantes…

Día 6.

  • 20 minutos de Youtube.
  • 2 lecciones de pronunciación y 4 de vocabulario de Fluent Forever.
  • 20 minutos de lectura de La forma dell’acqua.
  • Repasar las 500 primeras palabras en italiano, así como adverbios, pronombres y determinantes.

Hoy no he escrito ninguna palabra de las 500 que me quedan, pero, al menos, he repasado las anteriores. Este nuevo libro es bastante más complicado que el anterior, me cuesta bastante más seguirlo.

Podríamos decir que entiendo un 50%, pero siempre tengo a mano la función cámara de Google Translate. De esta forma, al acabar de leer alguna página que no haya seguido muy bien, hago la foto al e-reader y se traduce automáticamente.

Día 7

  • 30 minutos de Youtube.
  • 2 lecciones de pronunciación y 4 de vocabulario de Fluent Forever.
  • 25 minutos de lectura de La forma dell’acqua.
  • Escribir las siguientes 200 palabras más utilizadas en italiano.

Hemos llegado al ecuador del reto, por lo que es buen momento para hacer una pequeña valoración. Estoy viendo que me resulta mucho más sencillo entender el italiano hablado, a través de los vídeos de Youtube, que comprenderlo escrito.

Era algo obvio, dada su gran similitud con el castellano. Para llevar solo 7 días, estoy contento con el progreso. Cada vez entiendo mejor los vídeos y, aunque se me hace más difícil, le voy cogiendo el truco a la gramática. El libro que he escogido (La forma dell’acqua) no es sencillo, pero cada día me quedo con más cosas.

No me estoy forzando más de lo necesario, intento implementar el italiano como un momento de ocio. Youtube ayuda mucho en este aspecto.

Y, para aclararlo, ahora mismo no soy capaz ni de articular dos frases seguidas (y no cambiará mucho en los 7 días restantes). No es algo que me preocupe, pues mi objetivo inicial era ser capaz de leer en italiano, no de hablarlo.

Por el momento, me está gustando el reto.

Día 8

  • 20 minutos de Youtube.
  • 2 lecciones de pronunciación y 4 de vocabulario de Fluent Forever.
  • 15 minutos de lectura de La forma dell’acqua.
  • Acabar de escribir las 1000 palabras más utilizadas en italiano.

Día 9

  • 20 minutos de Youtube .
  • 2 lecciones de pronunciación y 4 de vocabulario de Fluent Forever.
  • 15 minutos de lectura de La forma dell’acqua.

Día 10

  • 15 minutos de Youtube .
  • Acabar las lecciones de pronunciación (me quedaban 3) y 4 de vocabulario de Fluent Forever.
  • 15 minutos de lectura de La forma dell’acqua.

He dejado el e-reader y, al haber comprado el libro en Amazon, me he pasado a la app de Kindle para móvil. De esta forma, me resulta mucho más sencillo traducir las palabras, gracias a las herramientas que ofrece la app.

Día 11

  • 15 minutos de Youtube .
  • 4 lecciones de vocabulario de Fluent Forever (al no tener de pronunciación, no es tan dinámico).
  • 20 minutos de lectura de La forma dell’acqua.

Día 12

  • 20 minutos de Youtube (sigo viendo, sobre todo, a Marcello Ascani).
  • 4 lecciones de vocabulario de Fluent Forever.
  • 15 minutos de lectura de La forma dell’acqua.

Día 13

  • 15 minutos de Youtube.
  • 4 lecciones de Fluent Forever.
  • 10 minutos de lectura de La forma dell’acqua (hoy estaba vago).

Día 14 (último día)

  • 20 minutos de Youtube.
  • Me he cansado de Fluent Forever, así que ni abrir la aplicación.
  • 15 minutos de lectura.

Conclusiones

Ya han acabado los 14 días, y con ellos el reto. Quiero que comentar varias cosas, así como ofrecerte recomendaciones, si es que estás interasad@ en intentarlo.

Lo primero de todo: estoy satisfecho con el resultado. El objetivo era poder leer un libro en italiano y, aunque me queda mucho por mejorar, soy capaz de defenderme. Aunque, si me pones delante a Valentino Rossi, casi no sabría darle los buenos días. Entender la gramática en 14 días es una cosa, pero hablar el idioma es otra muy distinta. Más o menos, ocurriría esto:

(Y Joaquín está a años luz de mí)

Bromas aparte y, como comentaba antes, un español que quiera aprender italiano sale con ventaja. Ambos idiomas son muy parecidos, por lo que es normal que el aprendizaje sea más rápido. Y, profundizando más, entender el idioma hablado es mucho más sencillo que entenderlo escrito (algo que he notado mucho).

Si te parece, mejor te voy relatando mis conclusiones apartado por apartado. Esto es, en relación a las distintas herramientas que he utilizado.

Youtube

Sin duda, mi favorita. Youtube es la herramienta imprescindible para aprender idiomas, sin lugar a dudas. No solo es efectiva, sino muy amena.

A medida que pasaban los días, la motivación iba decayendo, por lo que me costaba más ponerme con el reto. Youtube me ha permitido seguir adelante, pues, al estar viendo vídeos interesantes, no sentía que estaba «estudiando«.

Lo que te recomiendo es lo siguiente: elige una temática que te guste y escríbela en el buscador de Youtube, pero en italiano (por poner un ejemplo y si te gustan los canales de nutrición, escribirías «nutrizione» en el buscador). Echa un vistazo a los distintos canales que encuentres y quédate con los que más te gusten.

En mi caso, he optado por los canales de Marcello Ascani, Riccardo Zanetti y Cristian Disisto. Todos ellos tratan temas como hábitos alimenticios, la productividad, el emprendimiento o la alimentación. Marcello se centra más en inversiones y en cómo viajar por el mundo sin gastar mucho dinero (ni que decir tiene que es mi canal preferido).

Lo mejor de todo es que, tras varios días viendo su contenido, empezaron a aparecer en la sección «recomendados» muchos canales similares. Por esta razón, no me han faltado vídeos interesantes.

crecimiento
¡Me salían hasta anuncios en italiano!

Así que, si piensas aprender el italiano o cualquier otro idioma, Youtube será tu gran aliado. Además, si te ataca la pereza, no cuesta nada ponerse un vídeo. 😉

Libros

Para aprender un idioma, es imprescindible conocer la gramática básica. La lectura diaria es una gran opción para afianzar vocabulario y sintaxis, así como para sumergirte mejor en el idioma.

Como sabes, empecé leyendo Il Piccolo Principe (El Principito, en español). Me decanté por él puesto que ya lo había leído en castellano y parecía una lectura sencilla. Finalmente, la cosa fue más difícil de lo que pensaba, y solo me salvó el conocer de antemano la historia.

Tras este primer acercamiento a la literatura italiana, decidí empezar La forma dell’acqua, de Andrea Camilleri. Camilleri es uno de los mejores escritores italianos del último siglo, por lo que su obra presenta cierta dificultad. Los primeros días, no entendía más que palabras sueltas. Pero, poco a poco, le fui pillando el punto. Al término de este reto, y al tratarse de un libro largo, sigo en la mitad del libro, con vistas a acabarlo durante las próximas semanas.

La conclusión que he sacado de ello es que, si bien es un método muy efectivo para aprender un idioma, hay que andar con cuidado. El segundo libro era bastante más complicado que el primero y, aunque al principio tenía motivación de sobra, leer se me hacía cada vez más cuesta arriba. En resumen, la lectura es de gran ayuda, pero hay que tener cuidado con no pasarse con la dificultad de la obra.

golpe
No te pases de dificultad o te explotará la cabeza…

Cerrando este apartado, te aconsejo que, mientras lees, tengas un traductor a mano. Personalmente, prefiero leer en el móvil, en aplicaciones como Amazon Kindle o Lithium, los cuales cuentan con traductores incorporados.

1000 palabras más usadas

Este es el recurso que menos he utilizado, de lo cual me arrepiento enormemente. Un idioma consta de miles de palabras, pero, en el día a día, solemos usar tan solo un puñado de ellas. Imprimir y memorizar las 500 o 1000 palabras más comunes te ayudará a separar el grano de la paja y a adquirir un vocabulario útil para tus primeras conversaciones.

Confieso que lo único que hice fue imprimirlas, junto a una serie de verbos conjugados (cosa que te recomiendo) y repasarlas unos días, sin llegar a memorizarlas (cosa que no te recomiendo). De habérmelo tomado más enserio, ahora mismo contaría con un vocabulario mucho más amplio.

El problema es que se trata de la tarea más «aburrida». Leer un libro o ver un vídeo en Youtube resulta mucho más atractivo y, personalmente, caí en la tentación. Si pudiese dar marcha atrás, me lo tomaría enserio desde el primer día, pues es una tarea básica para asentar los cimientos de una nueva lengua.

Así que, antes de lanzarte a lo loco, imprime las palabras más utilizadas, así como la conjugación de los verbos más comunes. Y, una vez hecho esto, te tocará hincar codos. Si quieres empezar por el italiano, estas son las 1000 palabras que usé.

Aplicaciones

Quizá sean la herramienta más demandada, por su flexibilidad y dinamismo, pero a mí no me han terminado de convencer. Descargué Fluent Forever y Duolingo y esto fue lo que saqué en claro:

  • Fluent Forever: se trata de una aplicación para crear tarjetas interactivas, que facilitan el aprendizaje del idioma. La usé hasta el último día, más por rutina que por interés. Si vas en serio a la hora de aprender el idioma, la considero una herramienta muy útil, aunque yo no le saqué todo el partido que me hubiese gustado.
  • Duolingo: la aplicación más famosa sobre el aprendizaje de idiomas. Lo siento por sus defensores, pero la desinstalé al tercer día. Creo que es una aplicación brillante, pero no la considero un recurso imprescindible. Siendo sinceros, me dí cuenta de que solo repetía todo como un loro y perdía más tiempo consiguiendo gemas que aprendiendo el idioma. Lo siento, pero prefiero aprender 500 palabras básicas que saber decir «sacacorchos» de memoria.

En resumen, bien utilizadas, son de ayuda. El problema es que te bombardean con mensajes de ánimo y bonus por tu esfuerzo, haciéndote creer que eres un experto cuando ni siquiera sabes pedir un café.

Si las vas a usar, no caigas en sus palabras bonitas y tires la tarde entera ante la pantalla.


Aprender italiano: ¿cómo lo he hecho?

Soy una persona de mañanas, es cuando me encuentro más fresco y activo. Por esta razón, decidí fijar mi rutina de estudio nada más levantarme. Con esto de la cuarentena, el horario variaba, pero en la primera hora del día se respiraba en italiano.

El plan no podía ser más sencillo:

  • 10-15 minutos repasando con la aplicación Fluent Forever.
  • 15 minutos de lectura.
  • 15-25 minutos de Youtube (mi parte favorita).
  • (Aquí debería ir repasar la gramática con las 1000 palabras más comunes, pero la mayoría de los días me lo salté. No hagas lo mismo. 😉 ).

Como ves, he dedicado una hora al día, preferentemente por la mañana. Aunque, también es cierto, ver Youtube era algo que podía repetir por la tarde o por la noche, ya que me he enganchado a varios canales.

Lo que me impedido fallar, aparte de mi compromiso con el blog, ha sido el hecho de asociar el aprendizaje con un momento de ocio. Ver Youtube o leer son actividades que disfruto haciendo, sea en el idioma que sea.

La clave está en aprender sin ser consciente de que lo estás haciendo.

Esta regla se aplica para todo. Si quieres aprender algo, hazlo a través de actividades que te gusten y motiven. No tiene por qué ser leer o ver vídeos en Youtube: series, películas o canciones son recursos completamente válidos.

Ahora, ¿qué?

Estoy muy satisfecho por haber asumido el reto, pero esto no acaba aquí. Soy consciente de que 14 días es un período de tiempo insignificante para aprender un idioma. Más aún cuando inviertes tan solo 1 hora al día.

Mi objetivo era poder leer un libro en italiano y, más o menos, lo he conseguido. A partir de aquí, seguiré leyendo el libro que he dejado a medias, leeré el siguiente de la colección (Il cane di terracotta) e iré a por más. Creo que optaré por libros de no-ficción, menos descriptivos y, quizá, más sencillos.

Lo que seguro que mantendré será ver Youtube en italiano. He descubierto canales muy interesantes, por lo que aun me queda contenido para rato. Un gran punto a favor.

Así que, por resumir, seguiré manteniendo el italiano en mi día a día. Sin el incentivo del reto, será más complicado, por lo que me lo tomaré con calma.

hombre caminando
“Chi va piano, va lontano”

Aprender idiomas es fascinante y, ahora que estamos de cuarentena, tenemos más tiempo para ello. De hecho, creo que es el mejor momento para desarrollar nuevas habilidades y adquirir conocimientos. A continuación, te dejo dos posts que pueden interesarte:

Si te animas a aprender un idioma, déjame tu progreso en los comentarios o, en su defecto, mándame un correo. Y no te olvides de compartirlo con aquellos a los que les pueda interesar.

Por último, recordarte que puedes suscribirte a la newsletter del blog, mediante el formulario que encontrarás al final del post. De esta forma, no te perderás ninguna novedad (además, hay un pequeño regalo).

Saluti e alla prossima,

-Javier

Si te ha gustado, compártelo: 😉

Reseña «No More Mr. Nice Guy», de Robert A. Glover

Hace pocas semanas me topé con uno de esos libros que te hacen reflexionar. «No More Mr. Nice Guy» (2003), del autor y terapeuta Robert A. Glover, es una joya escondida, un libro corto pero conciso, que esconde mucho más de lo que aparenta.

Nice Guy
Esta es la joyita…

En esta obra, el Dr. Glover aborda el tema al que ha dedicado la mayor parte de su carrera como terapeuta: el síndrome del «Nice Guy» o del «chico bueno». En este post, intentaré (intentaremos) responder a 3 preguntas, tal y cómo detalla el libro:

  • ¿Qué es un «Nice Guy»?
  • ¿Es malo serlo?
  • ¿Debería dejar de serlo y cómo hacerlo?

Antes de nada, decir que el contenido de esta entrada parte de mi interpretación del libro. Si te sientes identificado con el arquetipo de «chico bueno», te recomiendo que leas la obra completa. Por otro lado, si eres mujer y estás leyendo esto, te aviso de que el libro está enfocado hacia el género masculino, lo que no quita que pueda serte útil o que ciertos comportamientos de «Nice Guy» puedan estar presentes en el género femenino.

¿Qué es el síndrome del «Nice Guy»?

Tras años de estudio y, gracias a las experiencias de los múltiples hombres a los que ha asesorado, el doctor Glover ha extraído las características del típico «chico bueno» o «Nice Guy». A continuación, citaré algunas de ellas, aquellas que considero que mejor ilustran este modelo de comportamiento:

  • Buscan la aprobación de los demás, amoldando su personalidad según el tipo de persona que tienen enfrente y escondiendo sus defectos.
  • Esconden y reprimen sus emociones, huyendo del conflicto. No saben manejar sus sentimientos.
  • Les resulta muy difícil de anteponer sus necesidades y decir «no».
  • Dan con el único propósito de recibir algo a cambio.
  • Se sienten atraídos por las situaciones y personas que necesitan ser arreglados, ofreciendo su ayuda para sentirse útiles.
  • Creen que su masculinidad es peligrosa y la reprimen.
  • Están convencidos de que, si actúan correctamente en todas las situaciones y son «buenos», los demás les querrán, podrán satisfacer sus necesidades y llevarán una vida sin problemas.
  • Creen que la clave de su felicidad consiste en hacer felices a otros, aunque ellos no lo sean.

Estas son algunas de las características que definen al típico «Nice Guy». Quizá te sientas identificado con alguna o la totalidad de ellas, lo que tampoco asegura que lo seas (aunque, déjame decirte que, si has llegado hasta esta página de forma premeditada, es muy posible que seas un «chico bueno»).

Habrás notado que hay rasgos que no tienen por qué ser negativos e, incluso, puedas pensar que no hay nada de malo en ser un «Nice Guy». La realidad es distinta y, valiéndome de las palabras de Glover, te mostraré por qué deberías evitar caer en esta definición.

¿Por qué ser un «chico bueno» es algo malo?

Varias de las características expuestas anteriormente nos pueden brindar pistas sobre el título de este apartado. Tras la máscara de persona buena y amable, se esconde un ser peligroso. Guiado por una necesidad de aceptación y un miedo terrible a mostrar sus defectos, el típico «chico bueno» podrá ser deshonesto, manipulador y capaz de mentir con tal de quedar en buena posición a los ojos de los demás.

Su necesidad de validación externa le impedirá definir límites y mirar por sus necesidades. Además, su incapacidad de mostrarse tal y como son les vuelve personas solitarias, ya que son incapaces de forjar relaciones profundas. Este hecho se acentúa en relaciones de pareja o íntimas, pues todo lo relacionado con el sexo les provoca una profunda incomodidad e inseguridad.

Antes hablaba de que eran seres peligrosos, aunque esto no quiere decir que, a la mínima, vayan por ahí acuchillando a la gente (o no suelen hacerlo). Son peligrosos porque no saben manejar sus emociones y tienden a reprimir su rabia. Esto explica por qué pueden ser encantadores un día y, al siguiente, ser capaces de provocar mucho daño, a través de conductas pasivo-agresivas y del victimismo.

Pero, sin lugar a dudas, el mayor daño es el que se provocan a ellos mismos. Al ser incapaces de entender y dar cabida a sus emociones, viven en una mentira, mostrando su cara más alegre cuando son puro resentimiento e infelicidad por dentro.

No more mr. nice guy
Ni siquiera el mismo «Nice Guy» sabe lo que esconde tras su máscara.

Origen del síndrome

Tal y como se explica en el libro, el síndrome del «Nice Guy» nace de una gestión incorrecta del miedo al abandono y el egocentrismo propio de la infancia. Todos hemos experimentado los dos factores anteriores durante nuestros primeros años de vida (en mayor o menor medida), tratándose de sucesos necesarios para nuestro correcto desarrollo.

El arquetipo de «chico bueno» también ha sido víctima de estos defectos y miedos de la infancia, pero no ha sido capaz de gestionarlos correctamente, llegando a culparse por ello. Ha vivido situaciones de abandono o insatisfacción y, erróneamente, ha determinado que, si en un momento puntual no se siente atendido, se debe a su mal comportamiento. En su corta experiencia, ha decretado que la única solución es la siguiente: hacerlo todo perfecto.

En su inocencia, empieza a formarse la idea de que, si su comportamiento es perfecto, los adultos estarán dispuestos a prestarle plena atención y a atender todas sus necesidades. A medida que va creciendo, extrapola este comportamiento a todos los ámbitos de su vida y, cuando comprueba que, por muy «bueno» que sea no recibe de los demás el suficiente aprecio (o lo que él considera suficiente aprecio), comienza a reprimir sus emociones de incomprensión y rabia.

El impacto de la sociedad moderna

Durante las últimas décadas, las reglas del juego han ido cambiando. Los movimientos en pos de la igualdad de género han derivado en un necesario impulso en el papel de la mujer dentro de la sociedad. El cambio de conciencia global ha permitido asentar las bases de una igualdad entre hombres y mujeres y, si bien queda camino por recorrer, los avances han sido notables.

Por otro lado, los terrores de la Segunda Guerra Mundial asentaron las bases de un futuro marcado por la paz. La generación «baby boom» tuvo que enfrentarse a un mundo incierto, construyendo una nueva sociedad global que superase los antiguos rencores de la guerra. Esta sociedad se concentró en las grandes ciudades, culminando el predominio de lo urbano frente a lo rural.

Las figuras paternas comenzaron a estar menos presentes en el día a día de los hijos, debido a los nuevos trabajos de 9 a 5. Las relaciones forjadas a través de actividades propias del mundo rural, en las que los jóvenes aprendían de sus mayores, prácticamente desaparecieron y, con ellas, los valores que pretendían transmitir.

Esta serie de factores ha supuesto un duro golpe para el concepto de masculinidad. Los jóvenes, desnutridos de correctos referentes de los cuales aprender y azotados por nuevas ideas radicales, han visto cómo el concepto de «masculinidad» ha sido deformado y tachado de retrógrado. La represión de sus instintos y emociones, por miedo a la crítica social, ha sido la vía que muchos jóvenes han decidido tomar, desarrollando aptitudes propias de un «Nice Guy».

Esto no quiere decir que haya conductas asociadas a la masculinidad que no sean correctas. El paso de una sociedad machista a otra igualitaria es crucial, pero debe encararse desde el planteamiento correcto. Biológicamente hablando, hombres y mujeres son distintos y, pretender que un hombre adopte un papel que no le corresponde, reprimiendo su masculinidad, va contra las leyes de la naturaleza (algo que no suele acabar bien).

Las generaciones actuales, conformadas por un número creciente de hombres que interpretan su masculinidad como algo negativo, siendo incapaces de gestionarla, son un hecho preocupante. Tomando como ideal a un «hombre sensible, correcto y nada conflictivo», los hombres viven frustrados intentando replicar un modelo inalcanzable.

El Dr. Glover no cree que la solución sea pasar al otro extremo. Un «hombre íntegro», tal y como plantea Glover, es aquel que abraza su masculinidad, entiende que hombres y mujeres son iguales y están llamados a cooperar entre sí, siendo capaz de establecer sus propios valores y actuar de acuerdo a ellos.

El papel de los padres

Otro punto interesante del libro es la relación entre una infancia problemática y el desarrollo del síndrome del «chico bueno». Muchos «Nice Guys» han tenido una relación conflictiva con su figura paterna, por lo que intentarán, por todos los medios, no caer en el mismo error que su progenitor. El hombre que se obsesiona con «no ser como su padre», caerá de lleno en una existencia marcada por un perfeccionismo insano, con tal de no repetir los errores del padre.

Quizá, como es mi caso, no hayas vivido una situación parecida, lo que no quita que aquellos adultos que te rodeaban en la infancia hayan podido influir en tu conducta. Las nuevas generaciones somos hijos de aquellos hombres que vivieron el cambio en el concepto de masculinidad. Muchos de estos padres han desarrollado conductas de “Nice Guy”, y, la falta de gestión de su propia masculinidad, ha derivado en la transmisión de estos comportamientos a las futuras generaciones.

Esto no quiere decir que sea culpa suya (y mucho menos de sus hijos), sino fruto de una sociedad en profundo cambio. Sin embargo, aceptar esta realidad puede ayudar a muchos jóvenes a detectar patrones propios del «chico bueno» y a ser capaces de trabajar en ello.

¿Cómo superar el síndrome del «Nice Guy»?

Como adelantaba antes, el Dr. Glover define al hombre íntegro, antagonista del «Nice Guy», como aquel que:

  • Esta cómodo y abraza su masculinidad, actuando siempre desde el respeto.
  • Hace lo que considera correcto y enfrenta las consecuencias de sus actos.
  • Es directo y claro con sus emociones, siendo capaz de gestionarlas.
  • Se acepta y quiere, haciéndose responsable de sus necesidades.
  • Es capaz de dar sin esperar nada a cambio y de asentar sus valores y límites.

¿Cómo llegar a ser este hombre íntegro? Glover asegura que a través de un cambio de paradigma. El paradigma de un «Nice Guy» (aquello que sustenta sus valores y su forma de ver la vida) podría resumirse en lo siguiente:

«Si puedo esconder mis defectos y llegar a ser lo que creo que los demás esperan de mí, entonces seré amado, satisfaceré todas mis necesidades y tendré una vida libre de problemas»

No hace falta decir que este paradigma se apoya en creencias totalmente erróneas. Sin embargo, el «chico bueno» no es consciente de ello y si, pese a seguirlo fielmente no obtiene resultados, la única medida que tomará será intentarlo con el doble de energías, ya que le es imposible entender que pueda estar equivocado.

Robert Glover
Sí, es una pésima estrategia…

Para romper esa barrera, Glover nos da una serie de recomendaciones, que intentaré resumir a continuación. Aun así, para un verdadero cambio, será necesario consultar el material completo que ofrece el libro.

El primer paso

El primer paso puede parecer el más simple, pero es también el que guarda la mayor dificultad: la aceptación.

Aceptar que se está viviendo como un «Nice Guy» no es sencillo, pero es imprescindible para salir de ello. Cambiar tus valores es un importante reto personal, que solo surtirá efecto si viene motivado por una profunda determinación.

Los ejercicios que propone el libro persiguen un cambio radical de comportamiento, por lo que es recomendable que te apoyes en aquellos en los que confíes y les hagas saber tus intenciones, en especial si tienes pareja. Supondrá un reto para ambos y, como explica Glover, podrán ocurrir dos cosas: que, al abrirte y no reprimir tus emociones, tu pareja lo acepte y la relación se potencie, o que tu pareja se resista al cambio y decida (o decidas tú) acabar con la relación.

En ambos casos, el riesgo merece la pena, puesto que no deberías conformarte con convivir con una persona que no es capaz de aceptar tu verdadero yo.

Consejos prácticos

Glover nos brinda una serie de consejos que permitirán al «Nice Guy» romper con su paradigma. Quiero enunciarte algunos, aquellos que considero más efectivos, pero, como comentaba antes, mi recomendación es que leas la obra completa.

  • Validación externa: buscar constantemente la validación de los demás es un rasgo típico de «Nice Guy». El ejercicio que nos propone Glover es apuntar todas aquellas acciones que realizabas para gustar a otros. Tras esto, deberás elegir una o varias de ellas y comprometerte a evitarlas durante un cierto periodo de tiempo. Sé consciente de cómo te sientes y de la posible ansiedad que pueda provocarte cambiar tu comportamiento.
  • Acepta tus defectos: piensa por qué escondes tus defectos y qué ganas o pierdes con ello. Intenta identificar qué comportamientos utilizas para ocultar tus imperfecciones (culpar a los demás, tratar de remediar tus errores siendo «perfecto», poner barreras en tus relaciones, etc).
  • Identifica tus «contratos no escritos»: un «Nice Guy» tenderá a convertir su vida en una transacción. Ayudará y se preocupará por los demás esperando recibir algo a cambio, pero sin comunicar sus expectativas al resto de personas. Lo que no entiende es que los demás no tienen por qué conocer este «contrato», volviéndoles resentidos y refugiándose en el victimismo. Si te sientes identificado, lo mejor que puedes hacer es aceptar tu comportamiento, entendiendo que la clave no es dar para recibir y llegando a ser capaz de comunicar tus expectativas y necesidades.
  • Tiempo para ti: es importante que seas consciente de tus necesidades y que te preocupes por cuidarte. Pasar tiempo solo, escuchándote y entendiéndote será vital para dejar atrás tus creencias y actitudes de «chico bueno». Regálate un paseo, un masaje o una tarde con amigos. Disfruta y no te victimices por quererte.
  • Pon tus necesidades primero: este punto está íntimamente ligado al anterior. Anteponer tus necesidades puede parecerte egoísta, pero es necesario que lo practiques si quieres respetarte. No quiere decir que te olvides de los demás y te conviertas en un narcisista, pero, de vez en cuando, valora el rumbo de tu vida y si esta respeta tus valores y necesidades. Te sorprenderás de cómo, dando espacio a los demás, estos se sentirán más cómodos contigo (lo creas o no, que alguien dedique su vida a complacerte puede llegar a ser estresante).
  • Relaciónate con otros hombres: un «chico bueno» tenderá a sentirse más cómodo estando solo o relacionándose con amigas. Debido a su incapacidad para aceptar su masculinidad, las relaciones con otros hombres le harán sentir incómodo y acomplejado. Para acabar con sus antiguos patrones, un «Nice Guy» deberá ser capaz de desarrollar relaciones de calidad con otros de su mismo sexo. Puedes empezar por llamar a un amigo al que no veas desde hace tiempo y proponerle dar una vuelta.
  • Deja atrás las expectativas: muchos «Nice Guys» viven frustrados por sus expectativas. Aunque repriman sus ideas y sentimientos, esperan que los demás se comporten de una determinada manera. Cuando esto no ocurre, se sienten defraudados y frustrados. La solución es tan sencilla como aceptar que es inevitable que no todo salga como uno espera. Si quieres que alguien cambie o actúe de cierta manera, tu única opción será comunicárselo, entendiendo que él o ella tienen la última palabra en su decisión.
  • Expresa tus emociones: quizá se trate del punto más obvio, a la vez que el más complicado. Tus emociones y pensamientos nunca serán malos o buenos de por sí, pero sí lo será la forma en que los gestiones. Ser honesto contigo mismo y con los demás es crucial para dejar de lado el victimismo y poder coger las riendas de tu vida. Deja de reprimirte y permítete sentir.

Mi conclusión

Este ha sido un pequeño resumen del libro, según propia mi interpretación. Empecé la lectura teniendo claro que era un «Nice Guy» y, tras acabar el libro, mis sospechas se confirmaron.

Quizá no sea un «Nice Guy» propiamente dicho, pero sí que distingo ciertos comportamientos característicos en mí mismo. Durante años, he actuado como un «chico bueno», lo que me ha llevado a reprimir emociones y a seguir modelos erróneos. Encontré esta obra tras ser consciente de ello, pero habría dado lo que fuera por haber descubierto al Doctor Glover mucho antes.

Quiero recalcar que, al contrario que en múltiples ejemplos descritos en el libro, nunca he tenido relaciones conflictivas con mis mayores. Creo que han hecho un buen trabajo. La sociedad forja conductas y pensamientos en los jóvenes y, lo queramos o no, es algo que los padres no pueden evitar.

Vivimos en una sociedad con un síndrome de «Nice Guy» muy arraigado. Necesitamos reconciliarnos con nuestra masculinidad, adaptándola a esta nueva sociedad, pero sin perder su esencia. Debemos entender que, para vivir en igualdad, hombres y mujeres deben abrazar su naturaleza. entendiendo que son distintos entre sí, pero merecedores del mismo trato. Pero, para ello, aun nos queda mucho por aprender.

Si te sientes identificado con lo expuesto en este post, debes leer «No More Mr. Nice Guy». Más que una recomendación, es un deber moral. Hazlo por ti y por todos aquellos que te rodean. Quererte y respetarte es mucho más complicado que seguir adoptando el papel de víctima, pero, te lo digo por experiencia, merece la pena.

Dónde comprar «No More Mr. Nice Guy»

Inglés (la que recomiendo): No More Mr. Nice Guy

No More Mr. Nice Guy amazon

Español: ¡Basta ya de ser un Tipo Lindo! 

Basta ya de ser un Tipo Lindo

Si te ha gustado, compártelo y, si quieres saber más de mí: 😉