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Reseña «Deep Work», de Cal Newport

Últimamente, siento que necesito mejorar mi concentración. Buscando por Internet soluciones (Google sabe de todo), me topé con este libro: Deep Work, del autor Cal Newport.

Ya había oído hablar de él y, de hecho, estuve a punto de empezarlo hace un tiempo, pero lo había dejado en el olvido (seguramente, me distraje y me olvidé de apuntarlo; necesito este libro). Para mi sorpresa, me ha encantado. No mentiría al decir que, por el momento, es mi libro favorito sobre productividad. Así que, vamos a por una reseña express.

Breve resumen y puntos clave

La obra de Newport se centra en un aspecto de la productividad muy concreto: el trabajo profundo. Para que lo entiendas mejor, ahí va una definición:

Trabajo profundo: actividades profesionales que se llevan a cabo en un estado de concentración desprovisto de distracciones, de tal manera que las capacidades cognitivas llegan a su límite máximo. Este esfuerzo crea valor, mejora las habilidades y no es fácil de replicar.

Hablando en cristiano, es un tipo de trabajo que se alcanza cuando nos sumergimos de lleno en una tarea, impidiendo las distracciones y manteniendo una alta concentración. Y, si el trabajo profundo fuese Batman, el trabajo superficial sería su antagonista, Joker:

Trabajo superficial: aquel constituido por tareas que no son exigentes desde el punto de vista cognitivo, tareas de tipo logístico que se suelen ejecutar en medio de distracciones. Estos esfuerzos, por lo general, no crean gran valor en el mundo y son fáciles de replicar.

Trabajar de forma superficial consiste en rellenar un Excel, mientras consultamos Instagram y oímos la radio: un desastre. Para luchar contra este mal que aniquila la concentración, Newport nos explica la importancia del trabajo profundo y cómo llevarlo a cabo, evitando las distracciones, especialmente, las digitales.

niño trabajando
«Si enseño al chaval a usar Excel, podré trabajar mientras entreno, veo la televisión, posteo en Instagram y juego a las damas…»

Si acabas de llegar y no tienes ni idea de la importancia de trabajar profundo, no te preocupes. A continuación, veremos lo que el bueno de Cal nos dice sobre este complejo arte.

¿Por qué trabajar profundo?

Para empezar, la capacidad de trabajar a fondo es cada vez más escasa, pero, al mismo tiempo, cada vez más valiosa en nuestra economía. Y no lo digo yo, sino el sentido común (y Cal).

Según Newport, «las compensaciones jugosas las obtendrán no las personas que se sientan cómodas usando Facebook (una tarea superficial, que se puede replicar fácilmente), sino aquellas que se sienten a gusto creando innovadores sistemas de distribución que rigen el funcionamiento del servicio (una tarea profunda y difícil de replicar).»

Básicamente, usar Facebook o contestar correos lo puede hacer cualquiera, pero arreglar un servidor o crear nuevo software requiere de un trabajo y concentración más específico. Y, ahí es donde entra en juego la profundidad en el trabajo.

En la era actual, nos enfrentamos a una revolución digital sin precedentes, que está cambiando el mundo laboral. Según Newport, dicha revolución no disminuye los trabajos, sino que los divide. Este concepto se explica de forma magistral en dos vídeos producidos por el canal de la fundación COTEC, los cuales te dejo a continuación:

Siguiendo con el tema de los trabajos y, según el libro, los principales grupos que prosperarán en esta economía serán:

  • Los trabajadores «altamente calificados»: personas que sepan manejar máquinas complejas y obtener valiosos resultados.
  • Las superestrellas: las personas más talentosas en su campo.
  • Los propietarios: personas que disponen de capital para invertir en las nuevas tecnologías.

El denominador común de estos 3 grupos es que todos ellos requieren de un trabajo profundo. De esta forma, para prosperar en la nueva economía se necesitan dos aptitudes, las cuales se basan en la capacidad de trabajar a fondo:

  • Dominar rápidamente cosas difíciles.
  • Producir a un nivel superior, en calidad y velocidad.

Para trabajar ambas aptitudes, se requiere de una «práctica deliberada». Dicha práctica persigue una implicación profunda, a la par que una medición de los resultados. Así, podemos extraer los dos componentes de la práctica deliberada:

  • Nuestra atención se concentra en la destreza que estamos tratando de mejorar o en la idea que buscamos dominar.
  • Recibimos feedback, para corregir nuestra visión y mantener la atención exactamente en el punto en donde es más productiva.

Si quieres profundizar en el tema de la práctica deliberada, existe un libro, En solo 20 horas (Josh Kaufman), que aborda esta cuestión de forma brillante. Te lo recomiendo mucho para entender nuestro proceso de aprendizaje.

(Y, sé que estos últimos apartados han sido un poco lío, por lo que te recomiendo que vuelvas a echarle un ojo si te has perdido)

El trabajo profundo desde la ciencia

En los últimos años, ha surgido una teoría científica relacionada con el aprendizaje, la cual defiende que la mejora del desempeño en tareas complejas se debe al aumento de mielina en las células. La mielina es una capa de tejido graso que envuelve las terminaciones nerviosas y funciona como aislante, permitiendo a las células actuar de forma más rápida y eficiente.

científico
«Sí, sin duda mi jefe tiene una gran cantidad de mielina en el circuito de ser gil….»

Al activar repetidamente un circuito neuronal, la mielina de las células implicadas aumenta, al poner en funcionamiento unas pequeñas células llamadas oligodendrocitos, mejorando y depurando el proceso. Para que esto ocurra, es necesario evitar las distracciones al trabajar, ya que el trabajo profundo es la única manera de aislar dicho circuito.

Si no has entendido nada del párrafo anterior, te lo explico de forma sencilla. El trabajo profundo y la concentración es el entrenamiento de nuestras células, el cual les permite mejorar procesos y hacerlos más eficientes. Según esta teoría, cuanto más practiques un regate (si tomamos el fútbol como ejemplo), mayor será la cantidad de mielina de las células implicadas, mejorando y automatizando el proceso y, por tanto, el regate. No he contrastado esta teoría, por lo que no puedo defenderla, pero, si te interesa, te animo a investigar.

Vista la parte científica, pasemos a la matemática (sí, este post lo tiene todo). Empezamos con una fórmula que, aunque no tiene senos ni cosenos, es interesante:

Ley de la productividad –> Trabajo de alta calidad producido = (Tiempo gastado) x (Intensidad de la concentración)

Esta sencilla regla nos dice que la calidad de nuestro trabajo es la multiplicación del tiempo invertido por la intensidad de la concentración durante este tiempo. Una ley básica que nos permite introducir un nuevo concepto: el residuo de atención.

El residuo de atención se define como «la pérdida de concentración y capacidad de trabajo profundo al pasar de una tarea a otra constantemente, haciendo multitasking«. Cada vez que te detienes para revisar Facebook y vuelves a la tarea, desperdicias parte de tu concentración. Si esto se repite de forma frecuente a lo largo del día (como suele ocurrir), el residuo será enorme y la pérdida de atención, también. Así que, cuidado con las interrupciones tontas, que luego se acumula la basura.

anxo pérez
He aquí la causa de que mi cabeza sea un vertedero de interrupciones…

(Los siguientes párrafos van dedicados a mis compañeros leinners y, por supuesto, a mí mismo)

Para cerrar este apartado, hablaremos sobre las reuniones. Convocar reuniones de proyectos regularmente interrumpe la concentración profunda, restando calidad al trabajo. Entonces, ¿por qué siguen existiendo? La respuesta es que, muchas personas, las utilizan para organizarse (cuando se acerca la reunión, ven que no han hecho nada y trabajan en el último momento).

Además, favorecen el llamado «estado de ocupación como sustituto de la productividad». Esto quiere decir que, al no tener un índice o parámetro con el que medir qué significa ser productivo y valioso en un empleo, muchas personas apuestan por hacer muchas cosas de forma visible, para dar la impresión (y autoconvencerse) de que están ocupados. Recordad, una cosa es estar ocupado y otra ser productivo.

Pero, no hay que preocuparse, tengo la solución a estos problemas. A partir de ahora, quiero hacer un llamamiento a hacer las reuniones de pie, para agilizar las cosas. Y, si es necesario, en posición de sentadilla. Una de dos, o las reuniones se acortan o haces pierna.

Las reglas del trabajo profundo

En este segundo bloque (lo sé, está siendo largo, pero la ocasión lo merece), hablaremos de cómo instaurar la profundidad en nuestro trabajo, siguiendo las reglas que se describen en el libro. Vamos allá.

Regla 1: Trabajar profundamente

Lo primero que debemos entender es que, a la hora de trabajar de forma profunda, existen distintas filosofías. Estas son las principales:

  • Filosofía monástica: busca maximizar la productividad, eliminando o reduciendo drásticamente las obligaciones superficiales. Ideal para personas que se centran en una tarea definida y muy clara durante su vida.
  • Filosofía bimodal: el trabajador divide su tiempo de tal forma que dedica porciones definidas a laboras profundas y, el resto, puede dedicarlo a labores superficiales. Es efectiva para personas que no pueden triunfar sin tareas superficiales, pues son de vital importancia para su trabajo.
  • Filosofía rítmica: defiende generar un ritmo en el trabajo profundo, a través de hábitos pautados y repetidos (los cuales planifican el tiempo y tipo de trabajo profundo a lo largo del día). Se diferencia de la bimodal en que esta no se sustenta en hábitos.
  • Filosofía periodística: forma avanzada de organización del trabajo profundo, ya que consiste en aprovechar cualquier pequeña franja de tiempo para entrar en un estado de profundidad (es la que sigue el autor).

Cada una de estas filosofías tiene sus ventajas e inconvenientes, por lo que deberás valorar cuál te conviene más. No entraré en demasiados detalles en cada una, pero sí que me gustaría hacer hincapié en la importancia de crear un ritual de trabajo profundo. Este ritual debe incluir los siguientes aspectos:

  • Dónde y cuánto tiempo vamos a trabajar.
  • Cómo vamos a hacerlo (planificación, estrategia, prioridades, etc).
  • Cómo vamos a apoyar el trabajo y hacerlo más sencillo (café, té, comida, etc)

Además, tan importante es planificar el trabajo como su final. Para ello, Newport se vale de un ritual de cierre, una serie de pasos que se realizan al acabar la jornada de trabajo y permiten descansar la mente hasta el día siguiente. Para ello, debemos abordar las tareas pendientes a través de uno de estos enfoques:

  • Tenemos un plan para terminar el proyecto (si no es así, hay que elaborarlo).
  • El proyecto se reanudará en el momento adecuado para ello.

Lo que yo suelo hacer es organizar el día siguiente, guardo el portátil y alejo el móvil o reduzco su uso. Mi ritual de cierre es hacer algo de deporte, ducharme, cenar y leer.

perro meme
Este soy yo tras mi ritual de cierre, siendo consciente de todo lo que tengo que hacer y del poco tiempo que tengo.

El trabajo profundo en equipo

Trabajar profundamente requiere individualización, pero no excluye la colaboración con otros. Para aplicar la profundidad con un equipo, Cal se vale del Efecto del tablero.

El Efecto del tablero es una práctica que permite trabajar profundamente junto a otra persona, la cual comparte tu mismo tablero o proyecto, a través de una comunicación espaciada y períodos de trabajo profundo para complementar los avances y hallazgos de cada uno de los miembros del equipo.

Es decir, fijamos una meta conjunta, asignamos tareas y dejamos un tiempo para la profundidad (mínimo un día). Tras este lapso de tiempo, compartimos de forma ordenada y estructurada los avances y repetimos el ciclo.


Finalmente, me gustaría cerrar con un tema espinoso: la vagancia. En palabras de Cal, la ausencia de ocupación no es vagancia, sino algo indispensable para el cerebro. Al igual que una dieta alimentaria, necesitamos una dieta mental para descansar.

Por lo general, una persona puede trabajar de forma profunda durante 4 horas al día, sin perder calidad. Últimamente, utilizo Clockify para medir mi tiempo de trabajo y, al ver las estadísticas, me sorprendió que, por regla general, mi trabajo diario no superaba las 4 horas.

Gracias a este libro, he entendido que 4 horas no tiene por qué ser poco tiempo, siempre y cuando sea tiempo de calidad. Aun así, es un tema que seguiré investigando y, quizá, retome en futuros posts.

Regla 2: Abrir las puertas al aburrimiento

Empezamos fuertes la segunda regla, ya que, tal y como expone el libro, la multitarea puede estar volviéndonos «tontos». Las personas que hacen multitasking acostumbran al cerebro a vivir crónicamente distraídas.

Ponen en funcionamiento partes muy grandes del cerebro que son irrelevantes para la tarea en cuestión. Buscan ansiosamente la irrelevancia y, fruto de esta búsqueda, desempeñan sus laboras de forma poco eficiente.

cerebro
Aquí podemos observar a los profesionales del multitasking.

Para evitar este fenómeno, Newport nos sugiere hacer pausas ocasionales en la concentración, y no en la interrupción. Para ello, en lugar de programar el tiempo de trabajo profundo y concentración, programa el tiempo de distracción, asumiendo que el resto debe dedicarse a la profundidad.

Puedes crear «bloques de Internet», donde consultarás las herramientas digitales. Fuera de estos bloques, solo habrá profundidad (y ganas de saltársela).

La meditación productiva

Uno de los conceptos que más me han gustado de la obra es la meditación productiva. Esta forma de meditación consiste en aprovechar momentos de ocupación física, pero no mental (andar, trotar, ducharse), para concentrarse en un problema único y bien definido. Para ello, Cal utiliza el siguiente esquema:

  • Comienza revisando las variables relevantes para la resolución del problema. Por ejemplo, si estás intentando dar forma al nuevo capítulo de tu libro, las variables serán los puntos principales que quieres abordar en él.
  • Una vez hecho esto, plantea una pregunta que deba resolver usando esas variables y que apunte hacia el siguiente paso. En el ejemplo del capítulo, la pregunta podría ser «¿Cómo voy a comenzar este capítulo de manera eficaz?».
  • Finalmente, Cal consolida lo avanzado, mediante una revisión de la respuesta que ha identificado. En este punto, suele repetir el proceso, introduciendo otra variable más profunda o un tema distinto.

Cuando salgo a correr o doy un paseo tiendo a caer en el error de darle muchas vueltas a las cosas, sin llegar a ninguna conclusión y aumentando mi agobio. Me hace ilusión poner en práctica esta herramienta, por lo que, a lo largo de estos días, iré haciendo pruebas. Sí, lo sé: es una frikada.

Regla 3: Aléjese de las redes sociales

Cal es un poco hater de las redes sociales, aunque no le falta razón. Según él, las personas adoptamos una mentalidad errónea a la hora de usar las nuevas herramientas digitales.

La mentalidad de «cualquier beneficio es bienvenido», como él la llama, se basa en justificar el uso de una herramienta digital si vemos algún beneficio en usarla o una posible pérdida en no hacerlo, sin tener en cuenta que, en un plano general, puede traer más consecuencias negativas que positivas. En el ejemplo del libro, Newport valora si un escritor necesita estar en Twitter, como forma de contactar con el público.

En líneas generales, la inversión de tiempo no merece la pena, ya que es preferible que dicho escritor se dedique a las actividades clave que sustentan su trabajo: escribir e investigar. Antes de usar herramientas digitales, valora tus actividades clave y si, al usar dicha herramienta, esta favorecerá su consecución.

tinder
Antes de meterte a Tinder, valora si los rechazos virtuales y sin tirita son lo mejor para ti…

Una buena técnica para determinar si las herramientas digitales que manejas te son necesarias es no utilizarlas durante 30 días. Pasado este período, hazte dos preguntas:

  1. ¿Habrían sido mejores los últimos 30 días si hubiera podido utilizar dicha herramienta?
  2. ¿Le importó a la gente que yo no estuviera utilizando ese servicio?

Si la respuesta es «no» en ambas preguntas, puedes abandonar el servicio. Si la respuesta es ambigua, te tocará decidir qué es aquello que más te conviene. Si es «sí», adelante, úsalo (y haz llorar al pobre Cal).

Regla 4: eliminar lo superficial

Aunque puede resultar extremo, Cal apuesta por planificar al detalle tu día, dejando espacio a la espontaneidad. Si una tarea le consume más tiempo del que había planificado, reestructura su planificación, teniendo en cuanta las horas de las que dispone. De esta forma, Cal puede reestructurar varias veces su día, sin sentir la típica sensación de ir con el tiempo justo permanentemente.

Otra forma de mejorar el desempeño es medir la profundidad de una determinada tarea. Para ello, Cal se hace la siguiente pregunta: ¿Cuánto tiempo tomaría (en meses) entrenar a un estudiante inteligente, recién graduado, sin formación especializada en mi capo, para que haga esta tarea? De esta forma, concluye que redactar un ensayo es una tarea más profunda que preparar una presentación en PowerPoint, ya que la especialización es mayor.

preocupado
No me quiero imaginar la cantidad de meses que necesitaría para enseñar a alguien a escribir estas tonterías…

Unida a estas estrategias, Newport apuesta por la productividad con programación fija. Esta consiste en no trabajar a partir de cierta hora, obligándote a mejorar la concentración y la profundidad durante las horas de trabajo. De esta forma, reducimos las labores superficiales sin afectar a la calidad del trabajo.

Finalmente, Cal aboga por «ser difícil de contactar». A la hora de recibir y contestar correos, es estricto con el valor de su tiempo. Para ello, contesta sus correos haciéndose esta pregunta:

  • ¿Cuál es el proyecto que presenta este mensaje y cuál es el proceso más eficiente (en cuanto al número de mensajes que se van a generar) para darle una buena conclusión?

De esta forma, redacta correos largos y explícitos, que permiten reducir el volumen de respuestas ambiguas. Aunque, si quieres llevarlo al extremo, puedes no responder en absoluto, siempre que: el mensaje sea ambiguo, tu respuesta excesivamente larga y compleja, el mensaje no te interese o nada bueno o malo ocurriría, con independencia de contestar o no. Es algo estricto y utópico (y me parece excesivo), pero, obviamente, ahorra mucho tiempo.

Datos muy interesantes que no sabía dónde meter

  • Bill Gates organizaba dos veces al año las famosas Think Weeks (semanas en las que se aislaba en una casa a orillas de un lago a leer y producir grandes ideas). Nathaniel Drew, un youtuber al que sigo, puso en práctica este método en el siguiente vídeo (y me dio mucha envidia):
  • Existe un índice h, una fórmula creada por Jorge Hirsch, que sirve para medir el impacto de un investigador, a través de las publicaciones y las veces que han sido citadas (en ciencia informática, por poner un ejemplo, se considera que un investigador es un profesor reputado cuando supera los 40 puntos h).
  • Una gran técnica para desprenderse de las posesiones materiales que no utilizamos es la propuesta por Ryan Nicodemus. Ryan empacó todas sus pertenencias en cajas de cartón y, a lo largo de una semana, fue extrayendo aquellas que necesitaba en su día a día y dejándolas en su lugar habitual. De esta forma, en las cajas quedaron las posesiones de las que podía desprenderse (y eran muchas).
  • En el libro se nombra la Máquina de la eudemonía, una instalación para el trabajo profundo ideada por el arquitecto David Dewane. Os adjunto unas imágenes para que lo entendáis mejor y un link de referencia (es una pasada, espero que la hagan realidad):
plano oficina
Plano de una oficina abierta convencional.
plano máquina
Plano Máquina de Eudemonía

Conclusión

Sé que el post ha sido largo y denso, por lo que te he reservado un vídeo para descansar:

Bien trabajado, has llegado lejos.

Espero que este artículo te haya gustado, aunque te aseguro que no hace justicia a la dimensión y profundidad (nunca mejor dicho) de la obra. Si algo de lo comentado te ha llamado la atención, te recomiendo hacerte con el libro. Puedes encontrarlo aquí:

Deep Work

Deep Work (está en inglés).

Me gustaría cerrar con el credo del picapedrero medieval. Creo que ilustra muy bien el trabajo profundo y la motivación de concentrarse para lograr pequeños avances, los cuales darán lugar a grandes proyectos:

«Nosotros, cuyo oficio es cortar simples piedras, debemos tener siempre en mente las catedrales.»

Muchas gracias por llegar hasta aquí y, si tienes cualquier duda o comentario, estaré encantado de leerlo. 😉

Un abrazo y suerte con la profundidad,

– Javier

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yo

Me llamo Javier Teja y me apasiona aprender. Leer, escribir y probar cosas nuevas han formado parte de mi vida desde que, a los 16 años, me sumergí en el mundo de los libros.

Estoy convencido de que cada persona puede alcanzar aquello que se proponga, a través del arma más poderosa de la que disponemos: el aprendizaje. A raíz de este pensamiento, nació el proyecto Educación Moderna y mi primer libro, «Súper Estudiante».

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