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Mi adicción al azúcar

El azúcar es un enemigo silencioso. Nos rodea y está presente en la totalidad de nuestro día a día. Pero, ¿es tan inofensivo cómo parece? ¿Es el azúcar otra droga?

Hoy te hablaré de mi experiencia con el azúcar, por qué creo que es adictivo y, si sientes dependencia, cómo puedes desengancharte.

El azúcar es adictivo

Que el azúcar no es bueno para la salud, lo sabemos todos. Sin embargo, pocas veces pensamos en qué efectos nos produce. Cosa comprensible, dado que se esfuerzan cada día para evitarlo.

Si las marcas lanzan anuncios con niños desayunando sus productos, ¿cómo no vamos a pensar que son inofensivos? Esos cereales y magdalenas tienen que formar parte de la alimentación de los pequeños, como no se cansan de repetir.

La realidad no es esa, más bien lo contrario. El azúcar, presente en miles de alimentos, es una sustancia adictiva, y las grandes compañías lo saben. ¿Por qué iban a dejar de vender un producto que resulta adictivo para la población? ¡Tienen demanda asegurada!

Porque, que es adictivo, no lo digo solo yo, sino múltiples estudios. Investigando un poco, he encontrado uno de ellos, aunque en formato libro: Sin Azúcar. Le he echado una ojeada y he podido sacar datos interesantes sobre el azúcar y la adicción.

libro sin azúcar
Este es el libro del que hablo.

Adicción y azúcar: evidencias

Como decía, estas son algunas de las conclusiones extraídas del libro:

  • Estudios demuestran que, la reacción que produce el azúcar en el cerebro, es similar a la que desencadenan opiáceos como la heroína o morfina. Vaya, que nos da un «subidón«.
  • El azúcar podría dar lugar a la liberación de encefalina, sustancia química que genera una sensación de placer y necesidad similar a la de algunos estupefacientes.
  • Segregación de opioides y dopamina tras el consumo de azúcar, neurotransmisores relacionados con la sensación de placer y bienestar (similar a otras drogas).
  • Se estudia un potencial adictivo del azúcar hasta 8 veces mayor que el que produce la cocaína, con un síndrome de abstinencia más intenso.
  • Estudios demuestran que, la privación repentina de azúcar en animales y humanos, provoca una serie de síntomas similares a los de una persona que está dejando algún narcótico.

Como ves, los datos asustan. Estamos hablando de que, una droga incluso más potente que la cocaína (al menos, en la respuesta adictiva), está presenta allá donde vayamos.

Según estudios, el azúcar podría presentar un factor adictivo hasta 8 veces mayor que el de la cocaína (casi nada).

Sin duda, es la droga camuflada de nuestro tiempo.

La droga del siglo XXI

Levántate y abre el armario. Seguramente, esté abarrotado de galletas, chocolate, cereales, bollos y dulces. Y, aunque no fuese así, seguro que tienes yogures, refrescos o zumos en la nevera.

Ve al supermercado e intenta escapar de los productos azucarados. Tranquilo, es imposible: están en todas partes y son los más atractivos y baratos. Mires donde mires, desde la publicidad de Coca-Cola a los nuevos helados del Burger King, el azúcar está en todas partes.

Básicamente, es como si un fumador viviese rodeado de paquetes de cigarrillos. O un alcohólico, de bananas daiquiri. Nunca se desengancharían, porque, en su realidad, su adicción es algo aceptado como normal. Lo mismo sucede con el azúcar.

terrones azúcar
Mira que pequeñitos e inofensivos parecen… lastima que nos maten poco a poco. 🙁

Un recuerdo evolutivo

Esta adicción tiene sentido, ya que, evolutivamente, estamos diseñado para ello. Los primeros humanos sobrevivían con el alimento que encontraban, que, en la mayoría de casos, era poco.

En ese mundo, el azúcar era un bien muy escaso. Quizá, la forma más sencilla de conseguirlo era a través de la miel, aunque, para eso, tenías que hacer frente a decenas de abejas defendiendo su panal.

El cerebro no es tonto y busca la supervivencia por encima de todo. El azúcar es capaz de aportar grandes cantidades de calorías que, más tarde, se convertirán en reservas. Por esta razón, es consciente de la importancia del azúcar y, si este solo está presente en la miel, animará al humano que supervisa a acabarse hasta la última gota.

Este comportamiento tenía sentido hace 200.000 años, pero ahora se ha vuelto desadaptativo. El azúcar ha pasado de ser un bien escaso a uno (demasiado) abundante. Es muy difícil que nos muramos de hambre hoy en día, pero el cerebro no lo interpreta así.

Si hay azúcar disponible, hay que dar con todo. Esa era la regla desde un principio y nada ha cambiado desde entonces.

«El postre»
Si alguna vez te has preguntado «por qué siempre hay espacio para el postre«, tengo la respuesta: es por culpa de este comportamiento desfasado.

Aunque estés apunto de explotar, tu cerebro va a decir: «¡Azúcar! ¿Cómo vas a dejarlo en el plato? ¡Qué quizá nos muramos si no te lo comes! (si estuvieses en la sabana, claro)

Como ves, caer en la tentación de pedir postre es normal, está en nuestros genes. Bueno, en algunos más presentes que en otros…

Mi relación con el azúcar

Seguramente, hayas entrado aquí en busca de mi experiencia. Al fin y al cabo, todos sabemos que el azúcar no es lo mejor para la salud, pero, hasta que no nos lo demuestran con hechos, nos cuesta ser conscientes de ello.

Durante esta cuarentena, he recaído en mi adicción. Creo que empecé a notar mi dependencia al azúcar hará un año. Por casualidades, estuve dos o tres días sin comer mucho dulce, momento en el que empecé a sentir cierto «mono».

Aclaremos que mi consumo de azúcar no era muy exagerado. Mi ingesta se centraba en el postre y los típicos «caprichos». En un primer momento, me parecía impensable que ese vacío que sentía en el estómago estuviese causado por la falta de azúcar.

Durante esos dos o tres días sin azúcar, me sentía cansado y sin energía. Comiese lo que comiese, no me saciaba y mi estómago (o más bien, mi cerebro), me pedía a gritos algo dulce y delicioso. No se cómo llamarás a eso, pero yo lo suelo llamar «dependencia».

Era increíble cómo, con un simple trozo de chocolate, mis ansias se calmaban. Tras este descubrimiento, fui más consciente del factor adictivo del azúcar. Desde entonces, he intentado moderar su consumo, pero es algo de lo que cuesta mucho «desengancharse».

No es que quiera empezar una guerra contra el azúcar, pero soy consciente de sus efectos a largo plazo. Une su poder adictivo con los riesgos de obesidad, enfermedades cardiovasculares o el incremento de acidez y toxicidad en el cuerpo que provocan y obtendrás una mezcla explosiva.

Como decía, al estar encerrado en casa ha sido más difícil resistir la tentación. De hecho, me decidí a escribir esto porque volvía a notar esos síntomas que experimenté hace un año. Además, si a mí me pasa, ¿por qué a otros no?

¿Soy adicto al azúcar?

Puede que te estés preguntando si tú también eres un yonqui del azúcar. Pues bien, es fácil comprobarlo.

Deja de comer azúcar procesado (bollería, chocolate y el resto de alimentos dulces, a excepción de la fruta) durante unos días. Si no notas nada distinto, quiere decir que te llevas bien con nuestro amigo dulce.

Pero, si notas hambre descontrolada, antojos, malestar o cansancio, estás en el lado oscuro. No te preocupes, nos pasa a casi todos.

(Necesito ese paquete de Oreos. Ya me conformo hasta con una ensaimada.)

¿Cómo superar la adicción al azúcar?

«Vale, pero no me puedes decirme que tengo una adicción y no darme pistas de cómo superarla». Te entiendo, te entiendo.

Lo primero de todo es que, lamentablemente, veo difícil que la adicción al azúcar se pueda «superar«. Mira a tu alrededor: hay azúcar por todas partes y nada hace pensar que vaya a acabarse de la noche a la mañana.

Los productos azucarados siempre van a estar ahí, porque son muy baratos y rentables. Y, dados los poderosos efectos que provocan en el cerebro, una pequeña dosis es suficiente para querer más.

Nunca vas a eliminar la atracción por lo dulce, pero sí que puedes manejarla. Una buena idea sería deshacerse de todos los productos industriales que tienes en la despensa. Si no los ves, es más fácil vivir sin ellos.

¿He superado la adicción al dulce? No, pero tampoco tengo interés en hacerlo. En un mundo en el que se incita a consumir azúcar constantemente, se requiere mucho esfuerzo para no caer en la tentación.

Soy consciente de que no es bueno para mi salud y que he sentido dependencia. Por eso mismo, intento no abusar y llevar una alimentación sana. Pero, si realmente quiero algo dulce, lo como sin problema.

Aún así, si quieres eliminar el azúcar de tu vida, háztelo fácil. Suprímelo de tu dieta y frecuenta restaurantes en los que no abunde el azúcar.

Diseña un «entorno sin azúcar» y te será más fácil dejarlo.


Esta ha sido mi experiencia con el azúcar, aunque cada persona tiene la suya. Hace unos meses hablé de ello en Instagram, así que, para saber un poco más, puedes consultar el post pinchando aquí.

Si te ha resultado interesante, te sugiero que eches un vistazo a este post, donde te hablo de mi experiencia con el ayuno intermitente:

Me encantaría que me contases tus experiencias con el azúcar, qué te ha parecido el post o si tienes alguna duda al respecto. Puedes hacerlo en los comentarios o mandándome un correo.

Y, recuerda que la clave es mejorar tu salud, pero sin obsesionarte. 😉

Un saludo y hasta la próxima,

– Javier

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Me llamo Javier Teja y me apasiona aprender. Leer, escribir y probar cosas nuevas han formado parte de mi vida desde que, a los 16 años, me sumergí en el mundo de los libros.

Años después, sigo manteniendo esa ilusión a través de este blog, donde comparto aquellas experiencias, recursos e ideas que me parecen interesantes. Sigo escribiendo, pintando y, en definitiva, probando. Y, entre tanto, haciendo como que trabajo. ;-)

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2 comentarios en «Mi adicción al azúcar»

  1. Hola Javier, enhorabuena por tu blog.

    El azúcar está comprobado que es totalmente adictivo. Sin embargo, no considero que sea tan difícil dejarlo (supongo que dependerá de lo adicto que seas), por más que esté en todas partes.

    Yo hace un tiempo que comencé mi cruzada contra el azúcar y es verdad que en el supermercado es difícil encontrar productos bajos en azúcar, pero cada vez hay más y, además, la gente va siendo más consciente de que hay que alimentarse de forma saludable y que el azúcar debe pasar a ser solo un mínimo porcentaje de nuestra dieta.

    Me alegra que escribas artículos como este porque explicas muy bien la adicción que genera.

    Para quien quiera comenzar a reducir el azúcar de su dieta, recomiendo que empiecen por mirar las etiquetas de los ingredientes, es sorprendente cuántos productos incluyen azúcar en grandes cantidades, hasta los más impensables.

    Te sigo la pista, Javier.

    Un saludo.

  2. Buenas, Joaquín

    Lo primero, muchas gracias por dejarme tu opinión. 😉 Sí, supongo que la dificultad depende del grado de adicción de cada persona y, al tratarse de algo tan presente en nuestro día a día, es más fácil que este aumente.

    Seguiré tu consejo de mirar las etiquetas, ¡hay azúcar hasta en la sopa! He visto que tienes un blog, por lo que, si te apetece y te animas, me gustaría que nos contases tu experiencia con el azúcar aquí, mediante un post de invitado. Si te parece buena idea, mándame un correo y concretamos. 😉

    Un abrazo y gracias de nuevo.

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