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3 lecciones que me deja el coronavirus

Muchas cosas han cambiado en apenas dos meses. El coronavirus ha hecho tambalear los cimientos de toda la sociedad global, volviéndola frágil y vulnerable.

Durante este confinamiento, ha habido tiempo para todo, incluso para pensar. Estas son las conclusiones que he sacado en claro.

La seguridad es un ideal

13 de marzo de 2020, el último día dentro de la «normalidad». Recuerdo el alboroto y la preocupación que flotaba sobre las cabezas de muchos. Mientras tanto, yo intentaba seguir con mi rutina. Algo no iba bien, pero, ¿quién me iba a decir que, al día siguiente, nuestras vidas cambiarían tanto?

Si alguien dudaba de que la vida era inesperada, estoy seguro de que esta pandemia ha acabado con su recelo. De la noche a la mañana, nos hemos visto encerrados en casa, dejando familia, amigos, trabajo y estudios detrás. Nos ha dado donde más duele: en nuestra libertad y seguridad.

Nunca he sido partidario de seguir el «camino seguro». Ante esta crisis, estudiar esa carrera que tiene salidas aseguradas, trabajar a cambio de un sueldo fijo o (incluso) emprender por tu cuenta, no aseguran nada. Nada es seguro, y eso es lo que nos da miedo.

Sin embargo, podría tener una parte positiva. Ante la falta de seguridad, es momento de arriesgarse. Siempre he pensado que, un mundo donde cada persona explota aquello que le gusta y en lo que es buena sería un mundo mejor. Es una utopía y quizá, un sistema inestable. Pero, no hay duda de que sería un gran momento para ponerlo a prueba.

«Hay seguridad incluso en el corazón del peligro.»

Vincent van Gogh

Me queda mucho para conocerme

Si algo nos ha sobrado es tiempo. Tiempo para pensar, experimentar, echar de menos (y de más), reír, llorar, sufrir y celebrar. Pocas veces hemos estado tan en contacto con nuestras emociones y eso deja huella.

Vivimos en piloto automático, pero hemos tenido que parar. Asusta, porque no estamos acostumbrados. Reflexionar y valorar nuestra vida nos aterra, porque tememos encontrar respuestas desagradables. No estamos acostumbrados a ser conscientes del rumbo de nuestro camino.

No hay relación más difícil y real que la que llevamos con nosotros mismos. Da que pensar que, gracias a un virus, nos replanteemos todo aquello que sostiene nuestro día a día. Es triste que tengamos que llegar a este punto para prestarnos atención.

Personalmente, me ha resultado complicado. Nunca he tenido miedo a estar solo y enfrentar mis pensamientos, pero todo tiene un límite. En mayor o menor medida, estos momentos dejarán una huella imborrable en todos nosotros. Y, está en manos de cada uno que esa huella represente un cambio o una sentencia.

«No es hasta que estamos perdidos que comenzamos a comprendernos a nosotros mismos.»

Henry David Thoreau

Crecemos en la adversidad

Más que enseñarme una nueva lección, este tiempo me la ha reafirmado. Estamos hechos para aprender y sobrevivir y, para ello, no hay mejor aliado que la adversidad.

Disfrutamos lo bueno, pero es lo malo lo que nos hace crecer. Cuando nos enfrentamos cara a cara con los momentos difíciles, tenemos la posibilidad de salir reforzados. Nadie ha conseguido lo que buscaba sin esfuerzo.

Los malos momentos han estado, están y estarán allí siempre, y es bueno saberlo. De lo contrario, nada tendría sentido. El Covid ha supuesto un duro golpe, uno de esos «grandes malos momentos». Y, exactamente por esa razón, es capaz de provocar cambios igual de grandes.

Al fin y al cabo, la cosa va de sobreponerse. Con la que está cayendo, tampoco tengo ni tenía muchas ganas de escribir. Pero, de no haber sido por la cuarentena, este blog no existiría. Y eso, en mi opinión, es aprovechar lo malo para sacar cosas buenas. Es difícil, pero, poco a poco, vamos saliendo de esta.

«Los golpes de la adversidad son muy amargos, pero nunca estériles.»

Joseph E. Renan

Continuamos

Con esto, tan solo pretendía compartir mis pensamientos. Cada uno lo vive de forma distinta y, me encantaría conocer tus propias conclusiones. Ya sabes que puedes dejarlas en los comentarios o mandarme un correo. 😉

Esta vez no hay chistes malos ni nada que se le parezca; es un post más serio. Este virus nos ha j***do, pero no podemos bajar los brazos. Vamos mejorando, pero hay que seguir siendo responsables.

han solo meme
(Bueno, una broma se acepta. Por compensar.)

Antes de irte, me apetecía dejarte un audio que refleja el mensaje que intento transmitir. Está sacado de un vídeo de Secretos de la Vida, un canal sobre el que ya he hablado en otras ocasiones. Estos vídeo «motivacionales» nunca me han convencido, pero este tiene algo que me atrapa (quizá porque tiene a Dragon Ball como parte de música de fondo, por muy friki que pueda sonar).

El caso es que me gusta y te lo comparto. Prefiero dejarte el audio para que no te despistes con el vídeo, pero puedes echarle un vistazo pinchando aquí.

Ya queda menos. Un abrazo y nos vemos pronto. 😉

-Javier

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yo

Me llamo Javier Teja y me apasiona aprender. Leer, escribir y probar cosas nuevas han formado parte de mi vida desde que, a los 16 años, me sumergí en el mundo de los libros.

Años después, sigo manteniendo esa ilusión a través de este blog, donde comparto aquellas experiencias, recursos e ideas que me parecen interesantes. Sigo escribiendo, pintando y, en definitiva, probando. Y, entre tanto, haciendo como que trabajo. ;-)

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